|
COPYRIGHT 2002 Universidad de Costa Rica
1. Introducción
Antes del auge del enfoque comunicativo, la traducción a menudo se utilizaba de manera instrumental en la enseñanza de las lenguas, por lo que se asignaban ejercicios de traducción con el fin de mejorar el nivel de competencia lingüística. El énfasis estaba en el descubrimiento de hechos lingüísticos mediante lo que era en última instancia un ejercicio en lingüística comparada, ya que el resultado del ejercicio (es decir, el texto traducido) no era relevante en sí, sino un elemento más de la evaluación del aprendizaje de una lengua. Conforme aumenta la demanda de profesionales para la industria lingüística y conforme en las personas relacionadas directamente con la contratación de traductores (aunque no entre la gente común ni, desafortunadamente, entre muchos académicos) comienza a calar la idea de que la competencia lingüística no es la única calidad que debe demostrar un buen traductor, se tornan fundamentales los problemas que entraña el enseñar a traducir, así como su relación con la enseñanza de lenguas y con la educación general de los futuros traductores. Desde esta nueva perspectiva, muchas actividades en un curso de traducción dejan de ser herramientas para aumentar la competencia lingüística y más bien tienen como objetivo contribuir a la educación general del o la estudiante y desarrollar en él o ella las destrezas para la traducción requeridas para producir un "buen" texto meta. Este artículo tiene como objetivo examinar cuáles podrían ser algunas de esas destrezas.
Tomando como punto de partida la distinción que hace Widdowson (1983) entre training y education, y siguiendo la terminología de "capacitación" y "formación" utilizada en la Universidad de Costa Rica como la mejor aproximación a esos términos, respectivamente, se sugiere aquí primero, que la enseñanza de la traducción tiene un conjunto de objetivos esencialmente formativos y que, además, esos objetivos se relacionan con el desarrollo de habilidades específicas.
2. Aprender a traducir: ¿capacitación o formación?
Widdowson (1983, 1984) distingue claramente dos aspectos de la pedagogía de lenguas. Por una parte, existe la capacitación, "dirigida a preparar a las personas para hacerle frente a problemas previstos de antemano y con posibilidades de solución mediante la aplicación de fórmulas" (1984: 207, traducción mía). La capacitación es típica de situaciones de enseñanza del inglés con fines específicos (ESP, siglas en inglés) y es especialmente exitosa cuando coinciden los objetivos (resultados que se han de obtener al final del curso) y los fines ulteriores de un curso (el uso que posteriormente se le dará a lo aprendido). En tales casos, el aprendizaje es visto como un proceso acumulativo y la pedagogía se ocupa de la adquisición de competencia en forma de conocimiento que se aplicará en circunstancias dadas.
Por otra parte, existe la formación (o educación, en el término más amplio de Widdowson), que "busca desarrollar la capacidad intelectual en general, los factores cognitivos, las actitudes y las predisposiciones que, suponemos, se pueden activar luego para hacerle frente a cualquier eventualidad" (1984: 207, traducción mía). La formación es un factor central en esas situaciones, como lo es en los cursos generales de lengua, donde los objetivos de un curso no coinciden necesariamente con sus fines ulteriores pero son los medios...
Read the full article for free courtesy of your local library.
|