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Byline: Alfonso Elizondo
La mayoría de quienes vieron las imágenes de las elecciones presidenciales de EU a través de la red televisiva mundial pudo ver una clara victoria de Bush sobre Kerry, en un proceso lleno de certidumbre y limpieza, por lo menos en la apariencia. Pero la realidad es que a los televidentes sólo se les permitió ver las cifras finales de un proceso electoral antidemocrático, lleno de vicios, de corrupción y de ilegalidades perfectamente encubiertas por un "mass media" que se interesa más en los gastos millonarios de las campañas que en exhibir el lamentable momento que vive la democracia estadounidense.
Desde el año 2002, Karl Rove, el principal asesor político de Bush, le había presentado un proyecto para fortalecer su campaña de reelección, de modo que Bush aprobó una reforma a las normas para el financiamiento de campañas que había sido propuesta por los senadores Mc Cain y Ferngold, en la que se frenaban ciertos abusos en la aplicación de los fondos corporativos, mientras se duplicaban los límites en las aportaciones de particulares.
Con esta reforma se crearon los "super rangers", que era el arma secreta de Bush para el proceso electoral del 2004. Una élite de más de 500 multimillonarios que son los que realmente gobiernan a Estados Unidos. La mayoría de las ONGs coinciden en que cuando menos 44 de los miembros fundadores del comité de campaña del 2000, conocidos como "pioneros", estaban involucrados en las industrias petroleras y energéticas, incluyendo al encarcelado Kenneth Lay (ex director de Enron) y al rico petrolero tejano Joe O' Neill.
Según la fundación Texan for Public Justice, los "pioneros" de la primera campaña de Bush fueron recompensados generosamente. Hacia fines del primer año de gobierno, 19 de ellos habían llegado a ser embajadores. La lista de "super rangers" incluye gobernadores, alcaldes, directores de firmas contables, lobistas y abogados. El común denominador entre todos ellos es la riqueza y la relación con otros ricos.