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Eduardo Suarez: legista y gestor de la intervencion economica. (Sistema Politico Mexicano).

Publication: Estudios Políticos

Publication Date: 01-MAY-02

Author: Solórzano Marcial, Carmen
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COPYRIGHT 2002 UNAM (Estudios Politicos)

Resumen

Eduardo Suárez Aranzolo fue titular de la Secretaría de Hacienda del gobierno mexicano entre 1935 y 1946, años en que los generales Lázaro Cárdenas del Río y Manuel Avila Camacho ocuparon la Presidencia de la República. Es un personaje importante en la historia económica y politica de México, ya que protagonizó eventos fundamentales en la construcción y consolidación de la intervención económica estatal que caracterizó al régimen posrevolucionario. Este artículo se refiere fundamentalmente a la labor desempeñada durante la década de los años treinta.

Abstract

Eduardo Suárez Aranzolo was head of the treasury department of the mexican government from 1935 to 1946. These were the years when Lázaro Cardenas del Río and Manuel Avila Camacho were presidents of the mexican republic. He was an important character in the economic and political history of Mexico, beeause he played a leading role in basic events in the construction and strengthening of the states economic intervention that characterizde the poservolutionary regime. This article deals basically with his work asa public officer during the thirties.

Eduardo Suárez fue parte de esa generación de constructores que emergió para contribuir a la tarea de edificación del nuevo régimen en sus pilares económicos. Esta fue una obra monumental que necesitó varias décadas para erigirse, ya que se partió de la ruptura del Estado anterior. La revolución había destruido los sistemas impositivo, monetario y bancario del porfiriato y los servicios de la deuda estaban suspendidos. En esas condiciones el Estado de la Revolución no tenía recursos para sobrevivir y menos para impulsar el proyecto de desarrollo y justicia social emanado del Congreso Constituyente de 1917. Toda una generación debió dedicarse a conseguirlos, a reestructurar las fuentes de ingresos rotas y a construir otras nuevas, a crear leyes acordes con el proyecto estatal y a fundar instituciones para llevarlo a cabo. Fue en esta parte de la gran obra colectiva del Estado posrevolucionario donde Eduardo brindó su contribución.

Habiéndose ligado con el grupo que controló el aparato de Estado en los años veinte, Eduardo Suárez llegó a ser secretario de Hacienda a mediados de la década de los treinta, fue uno de los pocos titulares de esa dependencia del Ejecutivo que en la historia del México independiente han ocupado el cargo durante más de diez años seguidos. Cumplió esta función, la más importante de su carrera, durante los gobiernos de los presidentes Lázaro Cárdenas y Manuel Avila Camacho. A decir de Antonio Carrillo Flores, fue uno de los secretarios de Hacienda más poderosos del México posrevolucionario.

No hay duda de que así fue por las importantes tareas que le tocó cumplir y por el respeto a sus funciones y a los recursos públicos. Sobre esto último nos ilustra parte de la respuesta que dio en una entrevista que le hicieron cuando dejó definitivamente el cargo de secretario de Hacienda. Ante la pregunta por sus mayores satisfacciones en el desarrollo de su gestión, dijo:

El haber podido sortear la gran depresión económica que amenazó al país a raíz de la expropiación petrolera; haber contribuido, allegando los recursos necesarios, para la importante obra constructiva realizada por el gobierno con la colaboración privada durante los dos periodos presidenciales en los que tuve la honra de servir. Haber logrado implantar sobre bases sólidas el crédito interior del gobierno de México, así como su crédito exterior mediante arreglos favorables llevados a cabo con nuestros acreedores extranjeros ... Poderme retirar de la Secretaría de Hacienda después de once años y medio de servicio con una fortuna igual o inferior a la muy modesta que poseía al entrar. (1)

Su labor como secretario de Hacienda eslabonó los esfuerzos de institucionalización del Estado con su plena intervención en la economía. Antes de su gestión, la participación económica estaba en proceso de definición. Después de ella, existe un Estado consolidado nacional e internacionalmente que se apoya en una estructura legal e institucional firme.

Suárez fue un abogado brillante cuya participación en comisiones gubernamentales le dieron una experiencia que formó un político pragmático, con una gran capacidad negociadora. En él se amalgamaron sus características personales y profesionales con la influencia de los tiempos que vivió. Fue un individuo que siendo arrastrado por la corriente renovadora del pensamiento revolucionario ocupó puestos públicos clave, al amparo de la apertura de espacios que brindó el cambio de régimen. Su función durante su primera gestión, la que se ubica en la década de los años treinta, fue hacer coherente la política social del presidente Cárdenas con la consolidación del Estado posrevolucionario. No le correspondió definir la política económica nacional sino dirigir su instrumentación. Con ello participó de manera central y activa en la consolidación de la intervención económica del Estado mexicano con una orientación especifica: la preponderancia de la figura presidencial y el control de la economía nacional en manos del Estado.

Lo que involucró a Eduardo Suárez en la corriente constructora del régimen posrevolucionario fueron las circunstancias de su biografía, el ejercicio brillante de su profesión y su gran capacidad negociadora. Nació el cinco de enero de 1895 en Texcoco, donde vivió hasta haber cursado el tercer año de la escuela primaria. Se trasladó a la ciudad de México, con una beca otorgada por el gobierno del estado de Hidalgo, para estudiar a partir del cuarto año de primaria en el Colegio Williams. Eligió la carrera de abogado que hizo en la Escuela Nacional de Jurisprudencia, donde también fue profesor. Entre los cargos y comisiones que desempeñó están los siguientes:

Fue oficial mayor encargado del Despacho de la Secretaria General de Gobierno del Estado de Hidalgo. Participó en las comisiones de México con Estados Unidos, Inglaterra y Francia que se formaron para resolver las reclamaciones por daños causados a extranjeros durante la Revolución. Fue presidente de la primera Junta de Conciliación y Arbitraje del D.F. Como abogado consultor de la Secretaría de Relaciones Exteriores, representó a México en la Conferencia de Codificación del Derecho Internacional celebrada en La Haya, Holanda, en 1930 y fue jefe de la delegación mexicana ante la Sociedad de Naciones en 1932. Participó en las comisiones redactoras de las leyes Federal del Trabajo, Orgánica del Banco de México de 1931, de Títulos y Operaciones de Crédito y de Instituciones de Crédito de 1932. Fue secretario de Hacienda de 1935 a 1946. Participó en las Conferencias de Breton Woods. Fue consejero de empresas públicas e instituciones sociales y culturales. El último nombramiento público que aceptó, en 1965, fue el de embajador en la Gran Bretaña. Murió el 19 de septiembre de 1976

En este artículo solamente se hace referencia a lo más trascendente de su labor durante la década de los treinta.

Los estudios y la Revolución

Los antecedentes del involucramiento de Suárez en el proyecto colectivo de construcción del régimen posrevolucionario ocurrió en su adolescencia. En 1908, a la edad de trece años, ingresó en la Escuela Nacional Preparatoria, máxima institución educativa del Estado liberal mexicano que se convertiría en centro de incubación de ideas revolucionarias. Ese año fue significativo para la institución, porque vivió uno de los ataques más fuertes de su historia, que estaba ya dirigido al régimen de Porfirio Díaz y que anunciaba la tormenta revolucionaria. Cuando en febrero Eduardo Suárez, junto con otros 628 jóvenes, se inscribió en la Escuela Nacional Preparatoria los periódicos conservadores Tiempo, El Diario y El país atacaban a la escuela con la campaña de desprestigio más fuerte desde 1875 y 1878.

... no había vuelto a desatarse una campaña tan rencorosa como la que la prensa clerical emprendió en los primeros meses del año de 1908 para desprestigiar la obra del maestro [Gabino Barreda] ... A decir verdad, la prensa conservadora tomó como ariete al plantel para atacar al gobierno, escudándose en una crítica desmesurada a los planes de estudio y la enseñanza de la lógica en la preparatoria. Casi toda la prensa periódica había siempre afirmado que en la Escuela Nacional Preparatoria radicaba el porvenir de la patria, y que era la escuela por la que más se interesaba el régimen de Porfirio Díaz. La prensa conservadora meditó cuidadosamente su campaña, pues desprestigiando la preparatoria, minaba también el gobierno de Díaz. Los acometidos a Barreda y a la Preparatoria tuvieron una marcada intensión política, el ataque bien planeado tenía como meta excitar la parte más vulnerable de la sociedad mexicana: el sentimiento religioso, lo que desde luego no constituía una originalidad, pero dados el descontento y el malestar, la insistencia en el aspecto irreligioso de la Escuela Nacional Preparatoria, tolerado por el régimen porfirista, resultaba motivo más que suficiente para que la "gente decente" abriera los ojos y condenara las iniquidades del régimen. (2)

La defensa de la institución fue encabezada por Porfirio Parra, quien siendo director del plantel contestó los ataques a través de los periódicos El Imparcial y El Popular que publicaban también editoriales de apoyo a la preparatoria.

Los cursos de Eduardo Suárez se inauguraron a principios de marzo con un acto presidido por Justo Sierra, secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes. Los ataque a la escuela continuaban y el régimen como parte de su defensa organizó una magna celebración para honrar la memoria de Gabino Barreda, su fundador. Se dijeron discursos, se organizó un desfile en donde participaron estudiantes, profesores y autoridades, así como gremios y corporaciones y se celebró una velada a la que asistió el presidente Díaz acompañado de José Ives Limantour, secretario de Hacienda, y de Justo Sierra, secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes.

Los días de Suárez en la preparatoria se impregnaron de los aires del cambio. La polémica terminó en la prensa, pero la crítica a la enseñanza positivista se profundizó ahora encabezada por quienes en 1909 formaron el Ateneo de la Juventud: Antonio Caso, Alfonso Reyes, José Vasconselos, Jesús T. Acevedo, Diego Rivera, Julio Torri, Pedro Enríquez Ureña y Rafael López, todos futuros intelectuales en la construcción del Estado posrevolucionario. (3) Esta crítica se vio acompañada por la inestabilidad en la dirección de la escuela, donde durante los cinco años que Suárez permaneció en ella se sucedieron tres directores: Porfirio Parra que dejó el cargo en 1910, cuando el presidente Díaz lo designó director de la Escuela de Altos Estudios de la naciente Universidad Nacional; (4) Manuel Flores, quien duró en su cargo menos de un año, pues el 30 de junio de 1911 lo dejó ante la renuncia de Díaz a la presidencia y el triunfo electoral de Francisco I. Madero, y Francisco Echegaray, quien fue director durante la presidencia de Francisco I. Madero y último año de Suárez en la preparatoria.

Suárez ingresaría en la Escuela de Jurisprudencia, donde el 27 de junio de 1912 los estudiantes habían comenzado una huelga en protesta por el sistema de reconocimientos. En realidad, esta huelga fue la expresión del descontento de los porfiristas con el gobierno del presidente Madero, quien había sustituido a Pablo Macedo con Luis Cabrera en la dirección del plantel. La Escuela de Jurisprudencia se reabrió el 15 de julio y muchos profesores y estudiantes defensores del antiguo régimen salieron de ella para fundar la Escuela Libre de Derecho, que se inauguró el 24 de julio, casi un mes después de haberse iniciado el conflicto.

En enero de 1913, Eduardo Suárez inició sus estudios de Derecho, unas semanas antes del derrocamiento del presidente Madero por Victoriano Huerta. Así, Suárez realizaba sus estudios profesionales mientras el país vivía la revolución constitucionalista, el caos monetario, la inestabilidad del gobierno de la Convención de Aguascalientes.

Es en esta etapa de la vida nacional y en las aulas de la Escuela de Jurisprudencia, estudiando leyes, donde Suárez comienza a crear los cimientos de los que será su aportación posterior a la construcción del andamiaje legal del régimen posrevolucionario. Fue muy buen estudiante. En 1916, último año de su carrera, comenzó a impartir clases como profesor en esa Escuela de Jurisprudencia donde el éxodo de catedráticos, producto de la huelga estudiantil de 1912 y el incremento de la matrícula, abría espacios de la Universidad Nacional para nuevos profesores que renovaron la planta docente de la institución.

Manuel Gómez Morín dice al respecto: Fue una época en que muchos profesores de la Universidad tuvieron que emigrar o dejar sus clases porque no estaban de acuerdo con la situación revolucionaria, o porque eran hostilizados. (5) Lucio Mendieta y Nuñez dice que: Los jóvenes catedráticos, cuya mentalidad se había formado bajo el influjo de la Revolución y de las modernas corrientes del pensamiento juridico mundial, promueven a lo largo de los años sustanciales modificaciones en el número y clase de materias, en las doctrinas y en los métodos de enseñanza de la Escuela Nacional de Jurisprudencia. (6)

Formando parte de este movimiento renovador, Eduardo Suárez fue nombrado, a los 21 años de edad, profesor de Sociología Jurídica; una materia que se impartía por primera vez en México. Sin embargo, esta etapa de la vida de Suárez como profesor universitario no duró mucho, ya que en 1917, al día siguiente de recibir el título de abogado, fue requerido por el general Nicolás Flores, entonces gobernador del Estado de Hidalgo, para trabajar en su gobierno. Así como en la Escuela de Jurisprudencia la...

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