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Byline: Juan Ignacio Ortega
Rodeado por el olor a orines y sexo, el fotógrafo José Luis Cuevas (homónimo del pintor) se ha dado a la tarea de documentar la vida en uno de los salones más pintorescos de la Ciudad de México: el Salón Orizaba, conocido como "La Apestosa".
La primera vez que se atrevió a sacar la cámara de su mochila -narra el artista de la lente-, los parroquianos, en su mayorÃa hombres corpulentos, lo recibieron con la porra "culeeero, culeeero".
La estrategia de Cuevas fue sentarse junto a ellos y tomarse unas cervezas. "Al rato ya hasta me invitaban ellos. Comencé a tomarles fotos de cuates, pero siempre que regresaba era el mismo temor, no sabÃa si me iban a saludar o a mentar la madre".
Las visitas frecuentes del fotógrafo le ganaron el apodo de "El Paparazzi"; pero, poco a poco, la gente se acostumbró a su presencia. "A mi retrátame el culo", le dijo en alguna ocasión una de las comensales, subiéndose la falda.
Una mano sucia tratando de equilibrar desde la barra a su dueño ebrio es el último registro fotográfico de uno de los teporochos que frecuentaban "La Apestosa", dÃas antes de fallecer por una congestión alcohólica. Otra imagen muestra un enorme seno restregándose en el rostro de un hombre.
Cuevas se inició como fotógrafo hace cuatro años. Licenciado en Mercadotecnia por la Universidad del Valle de México, ...