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COPYRIGHT 2005 Canadian Journal of Latin American and Caribbean Studies
Resumen. Este articulo se propone abordar algunas de las causas que han provocado la crisis actual de los partidos politicos en Bolivia. En primer lugar, se analizan los cambios del sistema de partidos politicos ocurridos en las elecciones de 2002, asi como sus principales consecuencias. En segundo lugar, se trata de detectar las tendencias de descomposicion del sistema de partidos y del liderazgo politico en el nuevo escenario que emergio con el derrumbe del gobierno de Gonzalo Sanchez de Lozada en octubre de 2003. Finalmente, el articulo analiza el gobierno apartidista de Carlos Mesa e intenta explorar las perspectivas mas probables que se derivan de este escenario para los partidos politicos. Se plantea que el problema crucial es el de atacar la descomposicion interna de las organizaciones partidarias y de la atomizacion del sistema de partidos. Asi, los partidos y liderazgos politicos han perdido credibilidad y autoridad y los politicos tienden a camuflarse como antipoliticos.
Abstract. This article deals with the main causes of the current crisis of the political parties in Bolivia. The first part analyzes the changes in the political system stemming from the 2002 elections, as well as its main consequences. The second part examines the decomposition of the political system and the erosion of political leadership in the aftermath of the demise of President Gonzalo Sanchez de Lozada's government in October 2003. Finally, the article analyzes the current non-partisan administration of President Carlos Mesa. The author discusses the future of the political parties and the main challenges that lay ahead of them. In this context, political parties and leaders have lost credibility and authority, and many politicians tend to present themselves as "anti-political."
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Desde hace muchos anos, el sistema democratico en la region andina esta asediado por una compleja crisis de gobernabilidad que se origina principalmente en la fragmentacion de la representacion politica y de los sistemas de partidos asi como en el desmantelamiento de las capacidades de los Estados para hacer frente a las crecientes demandas y conflictos sociales. En este panorama, Bolivia era una relativa excepcion por su estabilidad politica y economica que se baso en tres factores: un moderado crecimiento economico entre 1989 y 1997 de 4% anual, gobiernos de coalicion estables y reformas institucionales del Estado que evitaron alternativas neopopulistas y autoritarias similares a las de Alberto Fujimori en Peru y Hugo Chavez en Venezuela. Sin embargo, a partir del segundo gobierno de Hugo Banzer (1997-2001), el estancamiento de la economia, la crisis fiscal, la polarizacion politica, el surgimiento de movimientos indigenas contestatarios y la multiplicacion anomica de demandas y conflictos sociales y regionales se constituyeron en manifestaciones de una prolongada crisis de gobernabilidad que ha ensombrecido las perspectivas de supervivencia del regimen democratico.
La caida del gobierno de Gonzalo Sanchez de Lozada en octubre de 2003--a raiz de una revuelta popular limitada al occidente del pais--fue el climax de esta crisis. No solo significo la derrota politica de un lider politico y del principal partido del gobierno; tuvo tambien dos consecuencias catastroficas para el sistema politico: el derrocamiento de dos partidos relevantes--el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) y el Movimiento Izquierda Revolucionaria (MIR)--que conformaron los gobiernos democraticos desde 1985 y el aparente fin del sistema de gobiernos de coalicion. Como resultado de esta crisis de gobierno y Estado, el gobierno de Mesa lanzo un fragil experimento de "gobierno sin partidos" que ha estado atrapado en una logica de ingobernabilidad. En consecuencia, Bolivia plantea, en la actualidad, la misma problematica de sistemas politicos en los cuales dos requisitos fundamentales de la viabilidad de regimenes democraticos se estan desvaneciendo: la existencia de partidos politicos y de Estados capaces de cumplir con sus funciones basicas. La democracia boliviana se encuentra particularmente en una grave encrucijada porque los partidos politicos como actores claves del sistema politico--sin ellos no hay democracia--estan desgastados y arrinconados en un panorama antipolitico y antipartido que ellos mismos han creado.
Dado que los partidos no han estado a la altura de los desafios economicos y sociales, parece necesario cambiar de optica en el analisis de la crisis que afecta a los partidos. El enfoque teorico que planteo en este trabajo parte de la hipotesis principal de que los partidos politicos y el sistema que ellos conformaron no se enfrentan a una serie crisis de descomposicion, sobre todo, por la volatilidad de la representacion politica--este es el planteamiento predominante que remite el problema a una crisis de confianza y credibilidad, lo cual es casi una tautologia, sino por las deficiencias y fracasos de los partidos en la gestion gubernamental y estatal. La crisis de la representacion politica es una consecuencia de la crisis de los partidos como actores gubernamentales y no a la inversa. Desde esta perspectiva, la cuestion esencial seria: ?por que los partidos no han tenido la capacidad de cumplir suficientemente con las funciones que la teoria politica y el sistema democratico les atribuyen? Y como derivacion tambien el problema que suscita la crisis en Bolivia y en la region andina: ?Pueden los movimientos sociales, o podran las llamadas "agrupaciones ciudadanas" y los candidatos independientes mejorar la representacion politica y sustituir a los partidos politicos como postulan la nueva Constitucion Politica del Estado y muchos dirigentes sociales, incluso dirigentes politicos como el ex-presidente Jorge Quiroga? ?Es posible la democracia sin partidos politicos? Son tan grandes los contrastes entre la teoria de los partidos y el deficit de funcionamiento de estos en America Latina que sorprende que haya un vacio enorme en la reflexion sobre las causas de esta gran brecha. (1)
Este articulo se propone abordar algunas causas que han provocado la crisis actual de los partidos politicos. En primer lugar, analiza tanto los cambios del sistema de partidos politicos ocurridos en las elecciones de 2002 como sus implicaciones principales. En segundo lugar, trata de detectar las tendencias de descomposicion del sistema de partidos y del liderazgo politico en el nuevo escenario que emergio con el derrumbe de Sanchez de Lozada. Finalmente, el articulo analiza el gobierno apartidista de Carlos Mesa como resultado de esta crisis e intenta explorar las perspectivas mas probables que se derivan de este escenario para los partidos politicos.
Recomposicion efimera del sistema de partidos: del multipartidismo moderado al multipartidismo polarizado
A partir de las elecciones de 1985, Bolivia tuvo un sistema multipartidista moderado que descansaba en un eje central o tripode de tres partidos--el MNR, el MIR y Accion Democratica Nacionalista (ADN), cada uno de los cuales fue el pivote de cuatro gobiernos de coalicion. En terminos historicos, la constitucion de este sistema de partidos fue crucial. Antes de la revolucion de 1952, Bolivia habia conocido--en el contexto de un sistema politico oligarquico--un sistema multipartidista excluyente y de reducida capacidad de representacion. La revolucion de 1952 no trajo como consecuencia un sistema de partidos, sino el predominio absoluto de un partido verdaderamente hegemonico--el MNR--que llego a confundirse con el Estado, asemejandose al Partido Revolucionario Institucional (PRI) mexicano, pero sin llegar obviamente a alcanzar la solidez y longevidad extrema de este. Solo con la transicion a la democracia se fue configurando un sistema multipartidista que devino en pocos anos de fragmentado y polarizado en un sistema moderado--sustentado en el consenso basico sobre la necesidad de impulsar la democracia representativa y la economia de mercado--y en el cual ningun partido ejercio un real dominio hegemonico.
Despues de confrontaciones destructivas entre los partidos y entre estos y los movimientos sociales durante la fase de transicion a la democracia, los partidos llegaron a conformar un sistema de partidos, es decir, un sistema donde las interacciones partidarias se hacen de acuerdo a reglas de juego que norman la competencia democratica por el poder. A partir de 1985 y coincidiendo con las reformas estructurales de la economia, el sistema de partidos empezo a perfilarse como un sistema multipartidista moderado, caracterizado por tres elementos claves: una distancia ideologica relativamente leve entre los partidos grandes, una tendencia a la formacion de coaliciones entre partidos de distintas posiciones; y una competencia partidaria predominantemente centripeta (Sartori 1987, 227).
Cuatro factores historicos importantes incidieron en la formacion de este sistema de partidos: 1) la derrota y el desplazamiento politico de los partidos de la izquierda tradicional y del movimiento sindical, orientados desde los anos cincuenta en objetivos radicales de cambio social y politico; 2) la emergencia de posiciones centristas y gradualistas en amplios sectores de la sociedad; 3) la percibida necesidad de una politica economica de ajuste estructural tras la crisis de la economia estatista; y 4) la concertacion y los acuerdos interpartidarios que hicieron posible gobiernos de coalicion. Este fue un cambio institucional decisivo para el desarrollo del sistema de partidos porque los patrones de interaccion y competencia se orientaron hacia la negociacion y concertacion entre los partidos; hacia una convergencia programatica en cuestiones de politica economica y reforma politica y, por lo tanto, hacia una competencia de tipo pragmatico de propuestas concretas mas que a una confrontacion de modelos utopicos de organizacion social y politica. En consecuencia, el gran viraje politico a mediados de los anos ochenta se produjo gracias a la implantacion de una logica democratica de acuerdos y consensos entre partidos que reemplazo la logica tradicional de guerra implacable entre los adversarios politicos desbrozando asi el terreno para una "democracia pactada" (Mayorga 1991).
?Cuales fueron los rasgos esenciales del sistema multipartidista? En primer lugar, tuvo lugar una reduccion progresiva y sustancial del numero de partidos y, por consiguiente, una disminucion cualitativa del grado de fragmentacion partidaria. La reduccion del numero de partidos llevo a un formato de sistema multipartidista moderado en torno a cinco partidos con representacion parlamentaria importante. Con altibajos, el sistema empezo a experimentar--a partir de las elecciones de 1985--una fuerte disminucion de sus componentes como se comprueba en la diferencia entre partidos y/o frentes electorales y partidos y/o frentes parlamentarios, es decir, aquellos que lograron acceder al Parlamento.
El aspecto esencial de este proceso no solo fue el descenso del numero de partidos, sino la emergencia de una estructura de triada partidista (MNR, MIR, ADN), es decir, de tres partidos relevantes en los cuales estuvieron concentrados el potencial de gobierno y la capacidad de coalicion. En las elecciones de 1985 a 1997, estos tres partidos lograron conquistar conjuntamente el 65% y el 57% de los votos y el 86% y el 54% de los escanos formando con la ayuda de partidos menores dos bloques--ADN/MIR y MNR--que se alternaban en el gobierno en coaliciones de diversa indole. Nuevas agrupaciones politicas como Conciencia de Patria (CONDEPA), Union Civica Solidaridad (UCS) y otros partidos menores solo complementaron el "eje politico" de estos tres partidos decisivos para la formacion de gobiernos. En efecto, los resultados de las elecciones de 1993 y 1997 ampliaron el espectro de partidos con importancia parlamentaria de tres a cinco partidos con la inclusion de CONDEPA y UCS.
En segundo lugar, un rasgo definitorio del sistema multipartidista moderado fue la persistencia de mayorias relativas, razon por la cual ningun partido tuvo una verdadera hegemonia politica. Pero la ausencia de una hegemonia mono o bipartidista fue compensada por la formacion de un tripode de partidos capaz de incorporar a nuevas fuerzas politicas. En tercer lugar, en el contexto de la nueva politica economica, el sistema partidario desarrollo un tipo de competencia centripeta que redujo sustancialmente la tradicional polarizacion y los antagonismos entre las tendencias de democratizacion liberal y la izquierda tradicional. Las distintas experiencias partidarias en los gobiernos de coalicion--y sobre todo, la ruptura del Pacto por la Democracia entre el MNR y ADN en 1989--trajeron consigo un patron de competencia bipolar puesto que la alternancia en el poder se ha producido entre el MNR, por una parte, y ADN en alianza con el MIR, por otra parte.
Es cierto que entre 1985 y 2000 nuevas fracturas ideologico-politicas entre los partidos que abogaban por la democracia representativa, la economia de mercado y el rol regulador del Estado, y aquellos que expresaban orientaciones populistas, comunitaristas y particularismos etnico-culturales marcaron la lucha politica. Sin embargo, no tuvieron una influencia decisiva sobre el sistema politico. Al contrario, la dinamica de relativa polarizacion que se desato con la emergencia de CONDEPA y UCS--dos partidos populistas de distinto signo, impulsados inicialmente por tendencias antisistemicas, fue neutralizada por los efectos centripetas del sistema de partidos y del sistema de gobierno llevando a una rapida integracion de estos partidos neopopulistas y a la virtual desaparicion de las organizaciones de la izquierda marxista (Mayorga 1995). Las contradicciones tradicionales entre la izquierda marxista-populista y las corrientes de derecha antidemocraticas se desvanecieron ampliamente. Como resultado, el espectro politico quedo claramente...
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