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Esta zona, antes célebre por sus ciruelas y ahora por sus computadoras, es una gran exportadora de soluciones comerciales avanzadas para América Latina.
Cuando Bill Hewlett gano al lanzar una moneda al aire en su garaje de California, un día de Año Nuevo de 19:39, no tenía la menor idea de lo que él y su socio, David Packard, habían iniciado. Como Packard solía decir: "Lo que pensamos es que teníamos un trabajo para nosotros". Al "trabajo" lo llamaron Hewlett-Packard.
Con esa moneda, Hewlett y Packard echaron los cimientos de lo que llegaría a ser un centro notable de innovación, cuna de adelantos tecnológicos que transformarían la manera en que se hacen los negocios hoy. De los relucientes edificios de oficinas de San José y las onduladas colinas de Silicon Valley, en California, hoy brota la avanzada tecnología que codician América Latina y el resto del mundo.
Mientras el papel de San José y de Silicon Valley ha adquirido una importancia capital, Hewlett-Packard ha ejercido un efecto legendario en el carácter del valle y en el funcionamiento de las empresas. Muchos altos ejecutivos del valle afilaron sus armas comerciales en H-P. Los fundadores de Lam Research, Pyramid Technology y Integrated Device Technology, al igual que Steve Wozniak, cofundador de Apple Computer, están entre los veteranos de H-P que crearon imperios empresariales. Hasta Steve Jobs, de Pixar (el otro fundador de Apple) tuvo un empleo de verano en Hewlett-Packard.
En los años 50, Hewlett-Packard bautizó su filosofía empresarial con el nombre "the H-P Way". Entre otras cosas, la compañía alentó el trabajo en equipo y las comunicaciones a puertas abiertas. También comenzó a compartir las ganancias con los empleados. Esta mentalidad de reconocer el valor del potencial humano fomentó la lealtad y la creatividad, que ayudaron a la compañía a lanzar productos innovadores, como la primera calculadora científica de mano del mundo en 1972.
A medida que las compañías de alta tecnología del valle comenzaron a disputarse a los ingenieros destacados, muchas adoptaron la Vía de H-P en sus credos empresariales, y ésta se convirtió a su vez en la filosofía del Silicon Valley.
"Hewlett-Packard es una empresa pionera en un sector pionero", dice Susan Hammer, alcaldesa de San José, ciudad que se conoce como "la capital de Silicon Valley". Directa o indirectamente, H-P allanó el camino para que empresas de tecnología punta como Adobe Systems, Netcom, Atmel, Cisco Systems y muchas otras echaran raíces en el valle.
Otro gigante de Silicon Valley es Intel Corp., radicada en Santa Clara. Cuando Intel lanzó el primer microprocesador del mundo en 1968, no sólo sembró el 'silicio' en el valle, sino que inició una revolución que cambió al planeta.
"En aquel momento, las computadoras eran muy grandes y costosas, por lo que sólo algunos gobiernos y grandes empresas podían darse el lujo de comprarlas", comenta Miguel Daud, gerente de territorio de Intel para América Latina. "Hoy, gracias a la producción en masa del microprocesador inventado por Intel, las computadoras están al alcance prácticamente de cualquier persona".
Las operaciones de Intel en América Latina crecen para satisfacer la demanda. Se construyen nuevas instalaciones y las oficinas en México y Brasil calculan un aumento de personal del 100% en 1997. "Hoy la asequibilidad permite a los consumidores, trabajadores y estudiantes latinoamericanos tener las mismas herramientas que en los países más ricos", dice Daud.
Revolución, renacimiento o como quiera llamarse, San José y Silicon Valley están en el epicentro de una nueva era de alta tecnología, y todo el mundo...
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