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Resumen: Este articulo se ocupa de analizar la representación del imaginario afroamericano en el cuento Simón el mago (1890), de Tomás Carrasquilla. El concepto de mestizaje cultural es la base analítica del artículo.
Descriptores: Simón el mago; Mestizaje; Afroamérica; Negritudes; Carrasquilla, Tomás; Cuento colombiano; Literatura colombiana.
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Escrito en 1890, el cuento "Simón el mago" (1) hace parte de un momento secular de la literatura regionalista en Colombia. Con él Tomás Carrasquilla (1858-1940) no sólo empieza a cultivar una estrategia narrativa en tomo a los rasgos psicológicos de los niños, sino que enriquece la representación literaria de la región, al introducir una trama de tensiones interculturales en la historia.
Las resistencias culturales no aparecen regidas por imperativos categóricos por parte del narrador. La contribución secular de Carrasquilla, es la burla del imperativo racista de cuño católico. Esa burla no parte de concepciones totalizantes del mundo, sino de las más elementales especificidades de sus personajes y de las costumbres de una región. Para ello, el escritor planea, en primera instancia, una breve descripción del entorno local, y a continuación, construye los tipos socio-culturales que la soportan. El tipo no es un personaje, es una forma de ver el mundo. La manera en que el sujeto concibe su medio, aparece mediada por los dos pilares del cuento, las creencias religiosas y el lenguaje.
La forma de expresarse y la concepción supraterrenal de la existencia alternan su papel dominante en los episodios del cuento. Son las herramientas que le permiten al autor parodiar la imagen tradicional de una supuesta "raza", legitimada como única y homogénea, que establecía fronteras aparentemente infranqueables entre diversas etnias de la región.
Carrasquilla no se empeña en demostrar la resistencia de cada grupo étnico al mestizaje. Contrariamente, logra demostrar que el mestizaje es el factor unificador de aquella sociedad. La unificación no es una asimilación enajenante de un grupo a la cultura dominante; además, para la época, la asimilación ya había sido una etapa superada. Pervivía la sociedad mestiza con todo el colorido y diversidad de sus etnias. Y, aunque el proceso de mestizaje era ambivalente y contradictorio, sus tensiones internas tendían, contra la voluntad del imaginario oficial, más a estrechar que a fisurar los lazos entre las diversas etnias que intervenían en él; el mestizaje se desangraba sobre sí mismo, como ya lo había experimentado el imperio hispánico desde la conquista.
Respecto a las ambivalencias de este mestizaje, anota Peter Wade, que los negros "han dejado atrás una cultura asociada por ellos y por otros con los 'negros', y han adoptado una cultura que, en tanto pueda ser llamada mestiza en vez de blanca, ciertamente es vista como no 'negra'" (1997, 36). En su sistemática investigación, Wade logra entender la Nación como mestiza y, en ella, hace énfasis acerca del valor enriquecedor de la "resistencia negra" (y de la "adaptación") por mantener su cultura mestiza, la cual debe concebirse como cultura negra.
Carrasquilla no dejó diluir el elemento dominante que étnicamente pervivía en cada uno de sus tipos. Por el contrario, se empeñó en hacerlo evidente. El negro aparece en La Marquesa de...
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