AccessMyLibrary provides FREE access to over 30 million articles from top publications available through your library.
Create a link to this page
Copy and paste this link tag into your Web page or blog:
Byline: Cony De Lantal
TenÃamos un tiempal de no visitar el restaurante Hacienda San Angel, que conocimos desde sus inicios como El Zarape, allá a finales de los 80.
Esta semana, andando por el rumbo de Cumbres, nos lo topamos en el camino y decidimos quedarnos a comer ahà mi marido y yo.
El lugar sigue siendo el mismo de siempre, fÃsicamente no le notamos cambio alguno... ¿Y para qué cambiar?, imagino que dirÃa su propietario Jorge Montemayor, si el restaurante sigue lleno a reventar.
En efecto, ese mediodÃa que lo visitamos habÃa un gentÃo tremendo y, al cruzar la puerta principal, me sentà como si hubiera llegado a Weslaco, pues estaba repleto de "Winter Texans". El escenario era enternecedor, todas esas cabecitas de algodón repegadas unas con otras en torno a sus alimentos; cada mesa me parecÃa como una cajita de Q Tips.
Qué curioso, pero ya no es El TÃo o el Regio de los lugares obligados para los gringos. Montemayor y su personal han hecho una buena labor atendiendo a los turistas, y ya el Hacienda San Angel, con sus tÃpicos antojitos, música de trÃo y mariachi en vivo y su decoración estilo pueblito mexicano, es parte del recorrido de cada excursión que llega a nuestra Ciudad.
DifÃcilmente vienen a mi mente otros lugares con estas caracterÃsticas. Fuera del Molcas, que es muy pequeño, y El Palenque, que está muy decaÃdo, no hay muchas opciones para los norteamericanos que buscan restaurantes con una buena dosis de folklor mexicano y a un precio accesible. Porque aún y cuando no es de los más baratos en la Ciudad, el San Angel, con su buffet de 45 pesos (5 dólares con 60 centavos, aproximadamente), sigue siendo una muy atractiva opción para estos turistas.