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Resumen: Las páginas aquí presentadas constituyen una reflexión analítica-descriptiva acerca de la educación del aprendiz sobresaliente y talentoso en el área académica. Para ello, primero se efectúa una somera caracterización de este tipo de alumno y se brinda una visión de las alternativas educacionales más aplicadas en la práctica pedagógica, para su formación. Seguidamente, se aportan algunas acciones estatales, efectuadas a nivel de política del sistema educativo costarricense para atender las necesidades de este colectivo de alumnos y se evidencia su situación actual de descuido en dicho sistema. Se concluye evidenciando la presencia de una visión reduccionista de las necesidades educativas especiales en la Normativa pertinente, lo cual contraviene la filosofía de la educación inclusiva, y el derecho a la diversidad y a una educación diversificada de todos y cada uno de los alumbres.
Palabras clave: Alumno Sobresaliente, Alternativas de Formación, Políticas Educativas, Diversidad y Necesidades Educativas Especiales (NEE).
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El grado de productividad cultural y el continuo avance científico y tecnológico que caracterizan nuestra época requieren el aporte del talento, de la inteligencia e ingeniosidad que poseen los individuos altamente dotados. En gran medida, son sus contribuciones las que permiten ampliar los horizontes del conocimiento, solucionar los problemas que apremian la sociedad e incentivar el progreso en los distintos campos de la actividad humana.
De acuerdo con esta visión, es irracional para el mejoramiento y la evolución del ser humano descuidar, tal como se ha hecho en el pasado y todavía se continúa haciendo en algunos países, incluido el nuestro, la identificación precoz y la educación de los niños que poseen capacidad intelectual y desempeño superior. Ningún tipo de sociedad debe y puede correr el riesgo de perder y desaprovechar un potencial tan valioso para su desarrollo ético, artístico, literario, político, económico y demás.
La idea equívoca de que el niño bien dotado puede abrirse camino por sí mismo sin una ayuda específica que le provea oportunidades aptas para el desarrollo de su potencial y talento, ha constituido una rémora para su detección y para el surgir y la puesta en práctica de experiencias pedagógicas diversificadas. Es factible que aún sin proporcionarle ayuda y servicios especiales, algunos niños dotados logren un desempeño notable; pero ello no significa, en absoluto, el avance del desarrollo máximo de sus capacidades, de su autonomía y de su bienestar emocional y social.
Dentro de una sociedad democrática, el alumno talentoso, lo mismo que cualquier otro, tiene el derecho a un tratamiento educacional que abarque desde el período preescolar hasta los niveles educativos más altos y que, además, favorezca el desarrollo completo de su potencial, de su autorrealización y de sus posibilidades de hacer contribuciones significativas para el cambio y el mejoramiento de la sociedad y de la vida humana.
Este sentido de justicia y de igualdad de oportunidades, junto a las exigencias propias de la complejidad cultural y social de nuestra sociedad, aunado a la investigación científica acerca de las personas dotadas, han contribuido al aumento progresivo del interés que, hoy en día se registra en múltiples países hacia la identificación y la educación de los individuos talentosos. Si bien la realización de estas tareas varía de país en país, en términos generales, se constatan esfuerzos y adelantos ya sea en los sistemas de detección como en el planeamiento de programas y servicios educativos oportunos.
Es nuestro interés exponer, enseguida, estos programas de formación y servicios educativos, pero no sin antes ofrecer al lector una somera conceptualización del término alumno sobresaliente y talentoso.
1. Significado del término alumno sobresaliente y talentoso
Es amplia y variada la terminología que en el pasado ha sido utilizada y que se emplea aún para identificar al alumno sobresaliente. Se le ha llamado genio, dotado, brillante, talentoso, precoz, superdotado, superior, prodigio y muchos otros. Sin entrar en los detalles específicos de estas opciones terminológicas, es evidente que, en general, apuntan a que el alumno sobresaliente es el que posee habilidades y dotes superiores a la mayoría de sus coetáneos. Se trata de capacidades extraordinarias para el medio socio-cultural en el que está inmerso y de inusitadas aptitudes y características intelectuales, de personalidad, sociales, psicológicas y aún físicas que constituyen su bagaje potencial y que se manifiestan, en muchos casos, desde temprana edad.
Si bien reconocemos que la terminología y la categorización relacionadas con el concepto de talento es rica y varía de una época a otra y de un país a otro, en este contexto, optamos por seleccionar la conceptualización del Departamento de Educación de los Estados Unidos, que refleja un enfoque alejado de la orientación piscométrica del pasado y encierra la visión actual sobre el tema:
"Los niños y adolescentes superdotados muestran respuestas notablemente elevadas, o el potencial necesario para alcanzarlas, comparados con los demás individuos de su misma edad, experiencia o entorno. Poseen altos niveles de capacidad en las áreas cognitivas, creativas y/o artísticas, demuestran una capacidad excepcional de liderazgo o destacan en asignaturas académicas específicas. Estos alumnos necesitan servicios y actividades que la escuela ordinaria no suele ofrecer. Las capacidades superiores se dan en niños y adolescentes de todos los grupos culturales, en todos los estratos sociales y en todos los campos de la actividad humana" (Howell y otros 1998, pág. 438).
Esta definición, por su amplitud y diversificación, nos ofrece un panorama...
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