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Resumen: En la actualidad los niños se ven expuestos a diferentes situaciones ambientales que pueden poner en peligro su salud y conducirlos a manifestar hábitos con tendencias hacia el sedentarismo. Lo fundamental en esta etapa de la vida es mejorar sus destrezas básicas de movimiento, promoviendo una adecuada condición física desde edades tempranas. Se hace necesario entonces, apoyar programas que impliquen el mejoramiento de la aptitud física y motriz, principalmente los factores de coordinación, la resistencia cardiorrespiratoria, la fuerza y la flexibilidad. Estos componentes se deben fortalecer con el fin de satisfacer diferentes necesidades, de acuerdo con los objetivos planteados y con actividades variadas, que toman mayor importancia cuando se realizan de una forma divertida y con una metodología apropiada, como es el caso del salto de la cuerda, mediante la cual se tiende a incrementar la disposición de los niños hacia la práctica de estas actividades tradicionales, fundamentales para las siguientes etapas de desarrollo. El propósito principal del presente trabajo es plantear la importancia de la práctica del salto con la cuerda y estimular su enseñanza, tomando en cuenta aspectos técnicos, de organización y metodología, para promover el mejoramiento de la condición física de los niños por medio de las actividades propuestas.
Palabras clave: Educación Física, Metodología de la Enseñanza, Cuerdas.
Introducción
La niñez es una etapa para estimular la creatividad, la iniciativa, la originalidad y desarrollar habilidades y aprender las destrezas básicas del movimiento que luego, en la vida futura, ser n de gran utilidad.
El niño explora, aprende y disfruta por medio de la acción; razón por la cual se le debe ofrecer una amplia gama de experiencias mediante las cuales se realizar como persona. Por medio del juego, el niño, progresivamente aprende a compartir, a desarrollar conceptos de cooperación y de trabajo común; también, aprende a protegerse a sí mismo y a defender sus derechos. En este sentido, es válido afirmar que el juego para el niño es una forma de desarrollarse y de crecer como ser humano (Meneses y Monge, 2001).
El niño es juguetón, imaginativo, amante del movimiento, del color, del canto y del ritmo; por lo tanto, se le debe estimular para que logre desarrollar sus actitudes, sus aptitudes, su sensibilidad y sus valores espirituales. La creatividad y la socialización son aspectos que el niño adquiere al jugar y si al hacerlo, utiliza una gran variedad de materiales, se convierte en una experiencia positiva ya que le enseña a actuar y descubrir lo que pasa cuando toma algo, lo mueve, lo golpea, lo suelta. Al manipular los objetos, recibe estímulos que le son placenteros, le enfrenta a nuevas situaciones y problemas. Es una forma positiva de contribuir al desarrollo afectivo, motor y cognoscitivo del niño (Meneses y Monge, 2001).
El niño depende de su familia, de su cuidado y de su apoyo en la participación en diferentes actividades que favorecen su salud física y mental. Pero la moda, la tecnología, los problemas sociales y económicos han cambiado las reglas, limitando el accionar de los niños. Un ejemplo son los juegos electrónicos, éstos a pesar que le dan al niño el desarrollo de las destrezas finas, interfieren en el área motora gruesa y en la salud en general.
Chacón (1994) afirma que los padres de familia abastecen sus hogares con televisores, videograbadora, películas y juegos para que los niños se mantengan entretenidos mientras que ellos hablan, trabajan o salen y así, en su ausencia se mantienen "ocupados" sin molestar a la niñera, al vecino o a ellos mismos. Se calcula que un niño que nazca hoy, cuando tenga dieciocho años, habrá dedicado más tiempo a estar frente al televisor que cualquier otra actividad, incluso dormir. De esta forma, se indica que el permanecer durante largos períodos de tiempo frente a la pantalla puede asociarse con el consumo de comidas de mala calidad como: papas fritas, palomitas, caramelos, chocolates, etc, que favorecen enormemente la obesidad.
Strand y otros, citados por la Sociedad Española de Cardiología (1999), mencionan estudios realizados en Estados Unidos, en niños y adolescentes de 5 a 18 años. Estos mostraron que el 5% de los participantes tenía problemas con los niveles de colesterol, al...
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