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Resumen: El artículo analiza las funciones que cumple la educación infantil dentro de la sociedad y da a conocer algunos criterios de calidad para valorar los programas dirigidos a la educación del niño y la niña menor de seis años.
Palabras clave: Educación Preescolar, Políticas, Estatales, Calidad de la Educación, Proyecto Educativo de Centro, Currículo Humanista.
I. Introducción
Las transformaciones en el contexto mundial y nacional como consecuencia de la globalización de las economías, la apertura comercial y el avance de las tecnologías han acentuado la brecha social y económica entre ricos y pobres. En Costa Rica alrededor del 24% de la población es pobre, lo que "implica privación ... insatisfacción de necesidades y pocas oportunidades; implica impotencia, imposibilidad al acceso al poder político y al prestigio social, falta de voz y de participación, también implica vulnerabilidad ante la violencia y los fenómenos naturales. No hay desarrollo pleno de las capacidades cuando a duras penas se sobrevive" (Estado de la Nación, 2002, pág. 94). Esto evidencia que muchas personas en nuestro país, no cuentan con los ingresos económicos necesarios para vivir dignamente, lo que trae serios problemas a cada una de ellas y a la sociedad en general: desintegración familiar, abandono, maltrato, drogas, prostitución, delincuencia, etc.
Son numerosas las variables que inciden en esta triste realidad, entre ellas, la deficiente distribución de la riqueza, que no ha sido justa ni equitativa, los modelos de desarrollo económico que ha impulsado el Estado en las últimas décadas (como respuesta a la recomendación de los organismos internacionales) los que le dan prioridad a la producción, más que a las actividades de carácter social, como salud y educación. Por otra parte, la constitución de las familias ha cambiado, ahora la mujer cumple otro papel en la sociedad al buscar la autorrealización personal y al integrarse al mercado laboral para contribuir con el bienestar económico de la familia. Esto trae como resultado, que la socialización de las niñas y los niños quede en manos de instituciones y de otras personas, las cuales deben proporcionarles estímulos, protección, seguridad y valores; en una etapa de la vida que es de vital importancia para la formación de la personalidad del ser humano. Ante esta realidad, los centros infantiles satisfacen una necesidad de las familias, y sobre todo de la mujer, a la cual la sociedad patriarcal le ha cargado la responsabilidad de la crianza de los hijos y las hijas, lo que ha producido que su participación en el mundo social, económico y político se vea disminuida.
Los centros infantiles tienen como propósito propiciar el desarrollo integral del niño y la niña, con todo lo que esto conlleva, es decir, contribuir al desarrollo de sus potencialidades en las diferentes áreas: socioafectiva, cognoscitiva y psicomotora, así como velar por la salud y nutrición de la población que atienden en coordinación directa con las familias.
Estos centros se constituyen en instituciones de gran importancia dentro de la sociedad, especialmente para las familias pobres, al colaborar con ellas en la atención de los infantes, y como encargadas de estimular su potencial. Por lo tanto, no es conveniente que los programas de atención a menores sean de carácter asistencial, y que se dediquen únicamente "a entretenerlos", pues numerosas investigaciones demuestran que una educación de baja calidad puede tener consecuencias negativas en el desarrollo de las niñas y los niños, especialmente, si estos son tratados inadecuadamente.
Es preciso tomar en cuenta la propuesta del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) sobre la necesidad de impulsar un nuevo paradigma basado en un desarrollo humano sostenible, que implica "un proceso continuo e integral, que reúne componentes y dimensiones del desarrollo de las sociedades y de las personas, en los que resulta central la generación y oportunidades de, por y para la gente, con las que la equidad se acreciente para las actuales y futuras generaciones" (Estado de la Nación, 2002, pág. 40). Bajo este paradigma, es fundamental ofrecer a todos los niños y las niñas una educación de calidad, que favorezca su desarrollo pleno pues no es justo que los estratos inferiores de la escala social sean atendidos por programas infantiles de dudosa calidad, que no ayudan a romper el círculo de la pobreza.
En este contexto, el propósito del artículo es identificar algunos criterios que contribuyen a ofrecer un servicio integral e integrado de calidad a los infantes durante sus primeros años de vida, para lo cual se hizo una revisión bibliográfica sobre el tema, y a partir del análisis de los diferentes aportes teóricos, se elaboran algunas sugerencias para mejorar la calidad del servicio educativo que se blinda a la niñez.
II. Función de la educación inicial
La educación inicial es el primer nivel educativo al que ingresan los niños y las niñas menores de seis años. Los "Fines de la Educación Preescolar", que se establecen en la Ley Fundamental de Educación de 1957, se dirigen a promover el desarrollo integral de la niñez desde su nacimiento hasta los primeros seis años de vida, por esta razón, este nivel tiene identidad propia, por lo que no representa únicamente una etapa de preparación para el ingreso a la escuela, de ahí que se prefiere hablar de educación inicial y no de educación preescolar, pues su función es mucho más amplia.
La educación del menor de seis años tiene características diferentes en relación con los otros niveles del sistema educativo, ya que atiende a una población que se encuentra en una etapa esencial para el desarrollo de la persona, al respecto Rivera afirma:
"Diversas investigaciones permiten enfatizar que el desarrollo de la inteligencia, la personalidad y el comportamiento social en los seres humanos ocurre más rápido durante los primeros años. La mayoría de las células cerebrales y las conexiones neuronales se desarrollan durante los dos primeros años y en el desenvolvimiento del cerebro -esencial para aumentar el potencial de aprendizaje- interviene no solo la salud y nutrición de los pequeños, sino factores como el tipo de interacción social y el ambiente que los rodea; los niños que sufren tensión extrema en sus primeros años pueden ser afectados desfavorable y permanentemente en el funcionamiento del cerebro, el aprendizaje y la memoria." (1998, pág. 50).
Ante la evidencia científica, es necesario fortalecer la educación del menor de seis años y de sus familias, tanto a nivel formal como informal con el propósito de favorecer el desarrollo humano y la equidad social. Para tal efecto, es urgente la creación de centros infantiles de calidad para todos los estratos sociales.
El nivel de educación inicial cumple funciones específicas dentro de la sociedad, entre ellas: funciones económicas, sociopolíticas y pedagógicas (Denies, 1989), sin embargo, en repetidas ocasiones, se le ha dado prioridad a la función sociopolítica y económica en detrimento de la pedagógica.
La función sociopolítica y económica está relacionada con la incorporación de la mujer al mercado laboral y con el interjuego de oferta y demanda de mano de obra (1), por esta razón en un primer momento los centros infantiles surgieron únicamente como guarderías, lugares donde se cuidaban las niñas y los niños mientras sus madres trabajaban, posteriormente gracias a las investigaciones científicas y al desarrollo de la...
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