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La poes�a es la poes�a.(Obra de ficci�n)

Publication: Kanina

Publication Date: 01-JUL-03
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... v cuando mudo de cielo mudo también de corazón

Carlos Martínez Rivas

Carlitos Martínez se aturuzaba de tragos contemplando las piernas de Juana Inés de la Cruz, mientras Laureano Albán hacía lo mismo con la comida, pero ordenadamente, armónicamente, escogiendo primero los pastelitos de queso y luego las canastillas de chiverre que Carmen Lyra había traído desde Quitirrisí.

La primera reunión de poetas vivos y muertos estaba a punto de comenzar, después de un retraso de casi dos horas, pues los fallecidos internacionales que asistían como invitados habían tenido problemas para salir del averno.

Aún así, una turba de fatuos bardos se encontraba a la espera de Rilke y de Bretón, a quien yo traía casi arrastrado por las escaleras del Teatro Nacional. Rilke entró en la sala con su presencia de ángel derretido, mientras André me insistía en su descomunal desgano y en su renuencia a pronunciar discurso alguno --quizás debido a sus experiencias vampirescas--, que de acuerdo con el programa le correspondía dirigir.

A la entrada del foyer se encontraba Lucrecio, envuelto en sábanas celestes que contrastaban con la negrura de Nicolás Guillén. Y a su lado, Neruda debatía con Alfonsina Storni los pormenores de su suicidio y el impacto que había provocado en la prensa latinoamericana.

Empujé a Bretón hacia la mesa principal, mientras la concurrencia finalmente se callaba.

André avanzó hasta ocupar su sitio; secó el sudor de su frente y aún renegando del papel directivo que el comité coordinador le había impuesto, saludó a los poetas y sin más trámite inauguró la reunión diciendo:

--La reunión queda abierta. Vamos a hablar de cosas serias.

Eso fue todo. Ninguna señal de concupiscencia literaria, ninguna afrenta política, ninguna mordida estrepitosa ni afarensis. La gente se miraba entre sí, extrañada del laconismo surrealista, esperando infructuosamente que el poeta francés desmenuzara los objetivos de aquel mitin lírico de muertos y vivos....

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