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La pregunta principal de la metafísica es la que se formula de la siguiente manera: ¿Qué es?, interrogación, por lo demás, abierta e indescitrable. El ser, la sustancia, el ente, la existencia se entretejen en medio de una búsqueda a la cual no siempre se logra dar fin. Es una formulación que, si bien se mueve era el ámbito del lenguaje. no precisamente se contesta con este como vehículo que moviliza el sentido, y quizás del todo no se contesta.
Para intentar una aproximación a esta búsqueda del ser, hemos de introducir a varios auto res que, si bien de forma somera, nos brindan una idea en torno esta temática particular. No intentamos agotar el tema citando a varios, sino solo brindar las pautas suficientes para permitir la discusión señalada.
Con base era lo anteriormente apuntado, podemos indicar que el punto de partida, en tanto hay "algo", "algo que es" como señalaba Anaximandro, nos mueve a formular interrogantes sin tener claro el punto de llegada. Esta confusión que se desprende en cuanto a lo que es o no es, ha de llevar, en efecto, al interés de nuestra investigación era la medida en que esta pregunta es la que ha de orientar --o desviar-- nuestro punto de llegada.
Es la búsqueda del ser, dentro de una pregunta que no cesa de preguntar --pero que tampoco se contesta-- acerca de la entidad o de lo entitativo, sabiendo que hay una existencia que busca ser develada. Lo cierto es que hay una materia que como tal permanece, y a la que no se puede destruir. Siempre ha de ser, aunque sea otra cosa, de acuerdo incluso con la percepción que de esta se posea.
Ya incluso era Heráclito se manifiesta la idea de una contrariedad que se manifiesta como una permanencia, como una unidad, y que da paso a otra forma del ser. Ello nos lleva a manifestar otra presencia o pre-esencia de lo que esto significa, quiere decir o pretende hacer decir en tanto oposición manifestada por Parménides cuando señala el aspecto epistemólogico en cuanto teoría del conocimiento, fundamentado por la pregunta qué se conoce o cómo se conoce, lo que ya de antemano va prefigurando la ruta de nuestro trabajo. Lo importante para este filósofo griego, en definitiva, es el hecho de que el ente es, como un principio de identidad, y es era tanto no puede no ser, por lo que la aceptación de un ente que es, aunque no se sepa claramente cómo es, queda descartada: la existencia es tautológica en tanto es innegable, se manifiesta.
Por otra parte, ya en Platón se recurre al episteme, al conocer, y es aquí donde ya el concepto dice algo de lo real y da cuenta de este real como existente. Hay un oculto que debe ser conocido, según Platón y hay una identidad que debe ser identificada según Parménides. Para el mismo Platón la apariencia es cambiante (y es esa la principal característica del personaje que nos interesa en el relato), y en este existe una esencia que da lugar a la apariencia, pero no al revés.
Cabe también destacar, de acuerdo con otro filósofo, específicamente Anaximandro, que el arjé tiene dos apariencias: el ser y el "ser" diferente, y es esta última, precisamente, la que nos interesa, pues la diferencia es la gran incógnita que maneja el texto en estudio: qué es, qué parece ser, qué deriva, en tanto percepción, en definitiva.
Por otro lado, se manifiesta en Platón la idea como tal, dividida en dos registros: el epistemológico, que es el objeto, y la esencia, que es la cosa. La idea de la identidad ronda, por le tanto, el ámbito de esta conformación "objetual" y "cosificada". El contexto no debe evaluar las separaciones sino el conjunto que emerge y se debe reconocer la estructura que le da significado a estas separaciones, por lo que la diferencia radica,...
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