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Resumen
En este artÃculo se analiza Ciudad de México en su camino hacia una ciudad global. Se explora que --debido a la globalización y como parte de sus procesos-- la capital mexicana se está transformando de una metrópolis nacional hacia una "bisagra" entre la economÃa mexicana y la economÃa global. Como tal, es un lugar importante para la producción y gestión de la globalización de México. Ello tiene implicaciones para la estructura económica, social y espacial de la Zona Metropolitana de Ciudad de México (ZMCM). También se muestra que la ZMCM está bien integrada en la red transnacional de las ciudades globales.
Palabras clave: globalización, ciudad global, desarrollo económico, Ciudad de México.
1. Introducción: algunas reflexiones conceptuales
En este artÃculo se analiza Ciudad de México en su camino hacia una ciudad global. Se explora que --debido a la globalización y como parte de sus procesos-- la capital mexicana se está transformando de una metrópolis nacional hacia una "bisagra" entre la economÃa mexicana y la economia global. Como tal, es un lugar importante para la producción y gestión de la globalización de México.
Para este propósito es oportuno empezar con algunas reflexiones conceptuales. Primero, el término "ciudad global" se refiere a una nueva forma de centralidad urbana causada por los procesos de la globalización. Ciudades globales son los nudos de la economÃa global, donde se integran economÃas regionales, nacionales e internacionales. AsÃ, una ciudad global no se define ni por fronteras administrativas ni por el tamaño de su población, sino por sus funciones en la economÃa mundial. Las ciudades globales son centros a través de los cuales los flujos de capital, información, mercancÃas y migrantes circulan, y desde donde se controlan y gestionan estos flujos. Centralizando funciones de gestión y de control en la economÃa mundial, las ciudades globales son lugares de donde se prestan los servicios avanzados necesarios para el funcionamiento de la economÃa global. De tal modo, son lugares de producción, de comercio y de consumo para servicios financieros, legales, de contabilidad, de seguros o inmobiliarias. Finalmente, las ciudades globales son conectadas entre ellas a través de los mencionados flujos de capital, información, mercancÃas y migrantes, creando asà una red global de ciudades (Friedmann, 1986; Sassen, 1991 y 2002; Knox & Taylor, 1995).
Segundo, existen razones tanto teóricas como empÃricas para extender los estudios sobre ciudades globales, que hasta hace poco se concentraron en las metrópolis de Estados Unidos, Europa y Japón, para pasar a las principales ciudades en América Latina, Ãfrica y Asia. Por un lado, el término "mega-ciudad", que en los estudios urbanos se utiliza frecuentemente para las grandes ciudades en el "Sur" presenta deficiencias conceptuales. Es una expresión que enfoca de manera exagerada en el crecimiento demográfico y espacial de las ciudades. Mientras la expresión "ciudad global" sugiere caracterÃsticas cualitativas, el término "mega-ciudad" es estrictamente cuantitativo, proponiendo que las aglomeraciones urbanas en el "Tercer Mundo" se caracterizan principalmente (o incluso solamente) por su número de habitantes. Además, la concepción de una "mega-ciudad" y el tema relacionado de la "primacÃa urbana" se desarrollan en una perspectiva nacional, lo que es sumamente problemático. Mientras estudios históricos revelan que la urbanización en América Latina siempre ha sido influida por desarrollos globales (como el colonialismo, el capitalismo mercantil o la industrialización por sustitución de importaciones después de la crisis de la economÃa global a finales de los años '20), ello se hizo aún más evidente con los recientes procesos de la globalización. Si la reorganización de la economÃa global verdaderamente resulta ser una red en su expresión espacial, en la que ciudades globales surgen como puntos centrales, y si América Latina está integrada al mercado mundial, es de suponer que las principales ciudades latinoamericanas formen parte del sistema urbano global. Todo ello lleva a la conclusión que el concepto de "mega-ciudad" y sus connotaciones impiden captar las nuevas dinámicas de la urbanización en América Latina.