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I
En 1976, en un articulo titulado "Jose Emilio Pacheco: la poesia como Ready-Made" (1), Jose Miguel Oviedo senalo varios aspectos que empezaban a surgir o a marcarse a partir del poemario No me preguntes como pasa el tiempo (Mexico: Era, 1969). Dichos aspectos: el prosaismo, el tono conversacional y la intertextualidad, resultaron sin duda, nociones exitosas, ya que fueron aceptadas, sin mayores revisiones, por otros criticos de la poesia de Pacheco. Tambien los comentarios que durante los ultimos diez anos han aparecido en importantes diccionarios literarios han girado en torno a estos terminos (2).
En su momento, en 1975, las senalizaciones de Oviedo fueron importantes. Se trataba de mostrar la originalidad de la poesia de Pacheco frente a la poesia de los posvanguardistas, y de exorcisar ese dramatico comentario en el que Octavio Paz habia comparado la inicial obra de Pacheco a la inmovilidad de las aguas de un lago (3).
Pero las apreciaciones de Oviedo quedaron a la larga tan fijas como las aguas a las que Paz habia hecho alusion. En 2001, en su Historia de la literatura hispanoamericana (Madrid, Alianza Editorial), Oviedo sigue percibiendo a Pacheco como el poeta de los "ready-made" literarios (equivalentes a las apropiaciones plasticas de Marcel Duchamp), de la ironia, el sarcasmo, el conversacionalismo, el prosaismo y la intertextualidad. Ese originalisimo concepto de la poesia que Oviedo intento demarcar hace 25 anos en la obra de Pacheco, parece diluirse tras una caracterizacion que compete a toda la poesia contemporanea y que ciertamente no fue inaugurada por Pacheco.
En estos dias cabe ya reflexionar sobre algo que Andrew P. Debicki entrevio hace tambien 25 anos, en "Perpectiva, distanciamiento y el tema del tiempo: la obra lirica de Jose Emilio Pacheco" (4): existe una fuerte corriente en esta poesia que no es estrictamente narrativa, y--debemos anadir--tampoco conversacional ni prosaistica. Lo que Debicki llama distanciamiento es lirismo en su modo mas convencional. Y este no convoca a una voz poetica cargada de "ethos", de historia y contingencia--tal como lo hace el conversacionalismo-- sino de imagenes, de tropos, de una retorica de la vision. Y por supuesto, de una profunda apropiacion de los modos de expresividad ya clasicos del genero.