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La televisión deja en entredicho a árbitros y jugadores
La Liga española, la de las estrellas, la mejor del mundo, es famosa por muchas cosas. Sin ir más lejos, por la calidad de los Ronaldo, Mijatovic, Caminero y compañía. Pero es famosa también por detalles que poco tienen que ver con el fútbol. Una frase, por ejemplo: "Rafa, no me jodas". O un pisotón de descomunal violencia, el de Simeone a Guerrero. O por la munición que gasta Gil en llamar gilipollas a uno o epiléptico a otro. Es la otra cara de la Liga, la que merece la tarjeta roja. En el centro de ella, en el ojo del huracán, siguen los de siempre, los árbitros, una figura desprotegida, que lucha contra todo y contra todos: contra el hecho natural de que un ser humano comete errores; contra 22 jugadores que en algunos casos intentan engañarle. Una figura cuyos ojos no tienen la posibilidad de ver sus aciertos o sus errores repetidos por un invento llamado televisión que se empeña en dejarles con las vergüenzas al aire.
Todo comenzó con un sonoro "hijo de puta" remitido por John Benjamin Toshack, entrenador del Deportivo, al árbitro del Depor-Real Madrid. Era el 31 de agosto, la primera jornada de Liga. No contento con su demostración de destreza en la utilización del castellano más barriobajero, le dio al galés por enseñar sus dotes de adivino, de visionario: "Esta temporada los árbitros van a favorecer al Real Madrid. Lo sé por experiencia, pues es un club en decadencia que necesita ser beneficiado".
La insultante mamarrachada de quien es conocido como J.B. fue castigada por el Comité de Competición con una "dolorosa" multa de 10.000 pesetas. Desde entonces los árbitros han sido vejados,…