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The importance of production, transfer of the information, and its use in the social pertinence of risk studies
Resumen
La complejidad y el carácter multidisciplinario de los riesgos asociados a fenómenos naturales conllevan a que los estudios de los mismos se enfoquen en forma fragmentada y separados de la realidad social de las comunidades. Esto ha generado ciertas barreras en la comunicación e interacción entre los investigadores en el tema, y entre éstos y los usuarios finales de la información, incluyendo a los que tienen la responsabilidad de tomar las decisiones para desarrollar las medidas de prevención y mitigación pertinentes.
La gestión de los riesgos es un proceso permanente; involucra la voluntad política a través de las acciones planificadas de los gobiernos centrales y locales, la participación de la comunidad que vive en situación de riesgo y la información científica que sirve de fundamento esencial para la determinación de los escenarios de riesgos. Los investigadores han hecho un gran esfuerzo a través de los años, para demostrar la importancia de asumir los estudios de riesgos como parte de una acción planificada a corto, mediano y largo plazo dentro de una política de estado para su prevención y mitigación, pero también deberían hacer un esfuerzo para que estos estudios respondan a las expectativas de los diferentes usuarios, de tal manera que cada uno de ellos se sienta involucrado y responsable de la prevención de los mismos.
Palabras clave: evaluación del riesgo; gestión; comunicación; pertinencia social.
Abstract
The complexity and multidisciplinary character of the risks associated to natural phenomena implicate that these studies are focused in a fragmented form, and divorced from the social reality of the local communities. This has generated certain barriers in communication and interaction within the researchers on this area, and between researchers and the final users of the information, including those who have the responsibility in decision making for developing adequate measures of prevention and mitigation.
Management of risks is a permanent process; it involves political willingness through planned actions by the central and local governments, the participation of the community exposed to situations of risk, and the scientific information that serves as essential foundation for the determination of risk situations. Researchers have done a great effort throughout the years in order to show the importance of assuming risk studies as part of a planned action in the short, medium and long term within a state policy for its prevention, and mitigation, but they also should make and effort for these studies respond to the expectations of the different users; in such a way that everyone is involved, and feels responsible for their prevention.
Key words: risk evaluation; management; communication; social pertinence.
Introducción
La sensibilización de la población como actor fundamental en la prevención de los desastres ocasionados por la ocurrencia de fenómenos naturales, está relacionada a un proceso de información complejo y sostenido en el tiempo, asumido como parte de una gestión de riesgos, en el cual existe una etapa importante que se refiere a la capacitación de la comunidad en el ejercicio de proteger su propia vida, para que actúe con conocimiento individual del riesgo al que está sometido y del comportamiento grupal que debe asumir en forma armónica y coordinada con su entorno físico, familiar, vecinal y con los representantes institucionales que tienen que ver con el manejo de los riesgos en todas sus dimensiones. Kuroiwa (2002: 415) hace mención a este planteamiento al establecer que "El lineamiento clave para promover una Cultura de Prevención ante los desastres y reducción del riesgo estriba en la organización espontánea de la población capacitada y conciente de las actitudes a tomar y acciones a ejecutar para la reducción del riesgo en sus diferentes momentos: prevención, mitigación, emergencia, rehabilitación, recuperación y reconstrucción".
En todos los programas integrados para la prevención y mitigación del riesgo se contempla una actividad fundamental que se refiere a la información pública, en la cual se trasmite a la comunidad, las medidas de protección que deben tomarse para preparar y sensibilizar a la población al respecto. Se trata de hacer llegar a todos los niveles de la educación la información apropiada en relación a la severidad de la amenaza y al comportamiento que deben asumir las personas, en el marco de un plan integrado de emergencia, para la salvaguarda de sus vidas y sus bienes.
Transmitir la información, que la misma llegue al público y que éste se sienta preparado para responder en concordancia con los actores que toman las decisiones al respecto, es un proceso complejo que depende, no sólo del hecho de difundir la información de manera oportuna, sino también de las características culturales, económicas, sociales, sicológicas y religiosas que condicionan la capacidad de respuesta de la comunidad. La percepción del riesgo, por parte de la población, está muy influenciada por estas características y, en la mayoría de los casos, propician la idea de que el peligro a que pueden estar sometidas no representa una verdadera amenaza, lo cual, puede ser reforzado por la incertidumbre del momento en que se producirá el fenómeno, la no credibilidad de la severidad del mismo, la esperanza de no ser afectado, a pesar de saber que muchos lo serán, y la aceptación resignada por adjudicarle la ocurrencia de un fenómeno peligroso a la decisión de una voluntad Divina o a un castigo de la Naturaleza.
Diseñar una estrategia de comunicación de riesgo que genere un compromiso permanente con la comunidad, y que permita a la misma obtener el conocimiento para poder participar en la toma de decisiones relacionadas con el manejo de los riesgos, es fundamental. El proceso de comunicación debe ser parte de la gestión de riesgos y debe ser un proyecto multidisciplinario en el cual participen especialistas en riesgos, en comunicación, en psicología, en sociología, entre otros, para desarrollar una metodología que permita retroalimentar el proceso y garantice que la información transmitida, se reciba y se interprete de la forma esperada, con la conciencia de la importancia que ello significa al momento de proteger la vida.
Si se revisa la información que se ha producido al respecto, sobre todo en los últimos cinco años en los que este tema ha tomado mayor auge, se puede percibir que la mayor parte de la investigación sobre la comunicación del riesgo, se ha orientado a crear estrategias para difundir, educar y capacitar a la población, como parte fundamental para reducir su vulnerabilidad ante la ocurrencia de un desastre por amenazas naturales. Sin embargo, es importante señalar que el inicio de la comunicación del riesgo está demarcado por el intercambio y la concertación que debe existir entre los especialistas que trabajan en este tema y entre éstos, la comunidad y las autoridades que toman decisiones al respecto. En esta interrelación, también debe garantizarse que la información se reciba y se interprete de la forma esperada. En esta tarea, los investigadores tienen una alta responsabilidad para garantizar la pertinencia social de sus estudios. Ejemplos de casos importantes resaltando el papel de la comunicación en los programas de mitigación del riesgo se encuentran en Kockelman (1975; 1980).
Antecedentes importantes
La designación del período comprendido entre 1990 y el 1999 como el Decenio Internacional para la Reducción de Desastres Naturales (DIRDN), por parte de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), fue un hecho fundamental que promovió una efectiva participación de todos los actores de la comunidad internacional, involucrados en el tema de mitigación y prevención de riesgos. Todas las organizaciones de financiamiento a nivel mundial estimularon la presentación de proyectos de carácter ambiental que consideraran la variable riesgo en su contenido. En esa década se produjo, lo que muchos especialistas denominaron como una gran 'cadena mundial de solidaridad científica y humanística' (Kuroiwa, 2002), que permitió reunir experiencias e intercambiarlas; además, diagnosticar la situación real de la prevención de los desastres naturales y establecer conclusiones importantes, las cuales permitieron identificar las debilidades que han impedido o limitado, en el mundo, el desarrollo permanente de una verdadera cultura sobre la prevención y mitigación de los mismos.
Una de las conclusiones más importantes, que surgió como denominador común de todas las reuniones técnicas convocadas durante este decenio, fue la de reconocer que la parte más débil en la gestión de desastres estaba relacionada con la difusión de los conocimientos para la reducción de los mismos (Kuroiwa, 2002).
El sector que puede ser afectado, el que motiva verdaderamente una …