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RESUMEN: El trabajo tiene como objetivo reflexionar sobre los procesos de identificación y representación identitaria en Bolivia. Las identidades y las culturas no sólo conforman elementos compartidos y de coherencia colectiva, sino que también se estructuran en torno a tensiones y contradicciones, y son contextuales y relacionales. Partiendo, por lo tanto, de concepciones de la identidad y de la cultura que se reconocen como conjuntos que no son homogéneos dentro del mismo individuo, el trabajo se acerca a la identidad aymara y mestiza en La Paz, desde una observación de la cotidianidad en dos tipos de comercio en La Paz: los mercados y el comercio callejero. Finalmente, se buscará establecer las asociaciones de clase y de estructuras de dominación que subyacen en este universo de identificaciones.
Palabras clave: Bolivia, identidad, cultura, aymara, mestizo.
Beyond the mestizo, beyond the aymara: the organization and representations of class and ethnicity in La Paz
ABSTRACT: The article aims to reflect on the processes of construction of identity and class in Bolivia. Identity and culture constitute at some level a shared sense of collective self, but moreover are also structured around inherent tensions and contradictions, and are complex contextual and relational concepts. Thus, taking the starting point that identity and culture are not homogenous concepts even within the individual, the article develops an analysis of the aymara and mestizo identities in the city of La Paz, through a study of daily life in two commercial activities: the market place, and street vendors. Finally, the article reflects on the associations of class and structures of domination which are contained within this universe of identities.
Key words: Bolivia, identity, culture, aymara, mestizo.
I. INTRODUCCIÓN
La elección política con una mayoría aplastante del actual presidente Evo Morales y el Movimiento al Socialismo (MAS) es, indudablemente, una de las expresiones máximas de una gran unidad que en gran parte corresponde a la de la población indígena en general y, aymara en particular, que hoy reside en un importante porcentaje en las ciudades (1), dedicándose fundamentalmente al comercio denominado <
Desde la perspectiva externa a la población involucrada en este comercio y desde los ojos de un visitante, este universo aparece como dotado de una gran unidad y homogeneidad, la del mundo aymara. Desde la perspectiva interna, es posible también que gran parte de esta población se hubiese autoidentificado como perteneciente al pueblo indígena aymara (5). Pero existen encuestas que muestran que la gente en La Paz se autodefine también como mestiza (6). En otras palabras, la misma población parece estar reconociéndose como aymara y como mestiza, dos identificaciones aparentemente antagónicas. Los intentos de explicación se han dirigido fundamentalmente a cuestionar las preguntas del censo y de las encuestas (7), en lugar de indagar el universo de representaciones a que remiten.
Partiendo de la idea de que identificaciones pensadas como antagónicas y mutuamente excluyentes pueden coexistir en las mismas personas y sujetos --(las identidades pueden ser múltiples y móviles, como sostiene Sarup (1997: 57)--, en este trabajo buscamos contribuir a la reflexión sobre los procesos de identificación y representación identitaria. Señalemos, al respecto, que las perspectivas construccionistas han ayudado a poner fin a la conceptualización de la identidad y la cultura como herencia y transmisión inmemorial. El trabajo de Anderson sobre la nación como comunidad imaginada es expresión precisamente de los procesos continuos de invención. No se trata, por tanto, de atributos y substancias que remiten a totalidades compartidas y coherentes (Appadurai, 1996: 12) de tal manera que la <
Considerando, entonces, que ni la identidad ni la cultura son conjuntos homogéneos y distintivos y que en el individuo pueden operar simultáneamente diversas identidades, nos acercamos a la identificación aymara y mestiza buscando, por una parte, sus experiencias y prácticas cotidianas de vida no exentas de relaciones de poder (que en los hechos constituye la cultura en términos de Raymond Williams) (8), tratando de analizar las representaciones (9) y significados que se dan y atribuyen a los términos y categorías étnicas y de clase que se consideran antagónicas: el mestizo y el mestizaje, como expresión de la mezcla y de lo híbrido, y el aymara, como expresión de la identidad indígena perpetuada a través del tiempo.
En esta exploración nos interesa también indagar lo que significa hoy el mestizaje, dejando de asumir y asociarlo con el proyecto y horizonte de homogeneización de la Revolución de 1952. Fundamental es también dejar de considerar lo aymara como sólo expresión de lo que Albó ha denominado el <
El primer argumento que planteamos es que la unidad del universo <
De ahí surge el tercer argumento que me interesa particularmente resaltar: que las representaciones de los diferentes grupos y categorías están imbuidas y atravesadas por juicios de valor positivos y negativos y estos últimos cuestionan y deslegitiman un orden social que de otra manera podría aparecer como natural. Es a través de esas representaciones que se condena la dominación y la discriminación y es a través de ellas también que se va construyendo una alteridad en la que se sitúa esa dominación. En otras palabras, es la condena al orden social imperante lo que también los une, construyendo un nosotros de virtudes en oposición a unos otros de defectos, que va encubriendo también las diferencias e incluso contradicciones internas.
En una primera y segunda parte introducimos el escenario urbano del trabajo y los dos grandes tipos de comercio que diferenciamos: el de los mercados propiamente dichos y el del comercio callejero. En una tercera parte, en cambio, exploramos ese universo de identificaciones analizando las características que se han construido y asociado con las diferentes clases y grupos en la sociedad.
II. LOS MERCADOS Y LAS MAESTRAS
Los mercados han sido tradicionalmente espacios femeninos en la vida de las ciudades andinas y muchas veces han ido creciendo junto con ellas. En la ciudad de La Paz existen, por ejemplo, más de 87 mercados que se distribuyen en toda la ciudad (11).
La particularidad de las vendedoras de estos mercados es que están organizadas en lo que se conoce como el sistema de maestrerío, o directivas conformada por Maestras, que tienen una organización ordenada jerárquicamente por pares: Maestra Mayor, Maestra Menor, Alcalde Mayor, Alcalde Menor, Porta Estandarte (Mercado Bolívar y Mercado Lanza). Actualmente, es frecuente también una Maestra Mayor, acompañada de varias Maestras, sin la antigua jerarquía (Mercado Yungas). Finalmente, es igualmente común un tipo de organización de Asociación y Secretarías, como en el actual sistema sindical, aunque en los hechos se articula o enmascara el sistema de maestrerío.
La personería jurídica de uno de los mercados nos permite entender mejor su organización (12). Se trata de uno de los más antiguos (se dice que se fundó en 1938) y se encuentra a tan sólo una calle de la iglesia de San Francisco, sobre el eje que conecta La Paz y El Alto, en la avenida central que atraviesa la ciudad. Estamos hablando del Mercado Lucio Pérez, que es el comedor popular y forma parte del Mercado Lanza, conformado en realidad por cuatro mercados: el Mercado Lucio Pérez, el Mercado Lanza, el Merlan y el Mercado Figueroa. Este conjunto, denominado genéricamente como <
La forma de organización del Comedor Popular Lucio Pérez corresponde, a partir del año 2002, a la de una <