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Resumen
Este artículo aborda las elecciones presidenciales de 2006 en Ecuador a partir del análisis de los escenarios y actores principales. A más de los dos candidatos finalistas, Rafael Correa y Álvaro Noboa (con propuestas y concepciones del país totalmente antagónicas), las elecciones tuvieron como protagonistas a un Tribunal Supremo Electoral, organismo rector del proceso bajo sospecha, a encuestas de intención de voto, como idealizados referentes, y a medios de comunicación figurando en actividades proselitistas. Estos se interrelacionaron en dos tipos de escenarios en los que se desarrolló el proceso electoral: el del status quo y el de la reforma política.
Palabras clave: elecciones, legislación electoral, campaña electoral, medios de comunicación, opinión pública, discurso político, marketing político, Ecuador
Presidential elections 2006: an overview to the actors
Abstract
This article approaches the presidential elections of 2006 in Ecuador from the analysis of the stages and principal actors. Besides the two finalists candidates, Rafael Correa and Álvaro Noboa (with offers and antagonistic conceptions of the country), the elections had as protagonists to a suspicious Supreme Electoral Court, the surveys of intention of vote, with idealized models, and to mass media appearing in proselytizing activities. These actors were interrelated into two stages in the electoral process: one of status quo and one of political reform.
Keywords: elections, electoral legislation, electoral campaign, mass media, public opinion, political discourse, political marketing, Ecuador
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Eran las 17h00 del 15 de octubre cuando sorprendidos recibíamos los resultados de la primera vuelta de la elección presidencial de Ecuador (1). Los resultados que nos daban cuenta de lo sucedido no correspondían al conteo rápido oficial contratado por el Tribunal Supremo Electoral (TSE), sino a las encuestas de boca de urna (exit poll) que habían aplicado 3 empresas de investigación de opinión pública (Informe Confidencial, Market y Cedatos en convenio comercial con los canales de televisión Teleamazonas, TC Televisión y ECUAVISA, respectivamente). Estos serían finalmente los únicos datos con los que contaríamos para el análisis hasta varias horas después del cierre de la jornada electoral, pues la empresa contratada para el efecto E-Vote incumplió con el objeto del contrato suscrito con el TSE.
La primera sorpresa que saltaba a la vista era el hecho de que el candidato de Alianza País (AP), Rafael Correa (2), ocupara el segundo lugar a 4 puntos porcentuales del candidato triunfador, Álvaro Noboa, del Partido Renovador Institucional (PRIAN). (3) Esto llamaba la atención porque Correa era el candidato que se había mantenido por varias semanas como favorito en las encuestas de intención de voto. Incluso él mismo había anunciado desde sus arengas de campaña electoral que llegaría en "una sola vuelta" (4). Correa lucía, entonces, como el perdedor de la jornada.
La segunda sorpresa, que hasta el momento no ha sido suficientemente asimilada, fue la ubicación del candidato del Partido Sociedad Patriótica (PSP), Gilmar Gutiérrez, hermano del recién derrocado presidente Lucio Gutiérrez (5) y cuya candidatura no constaba en las encuestas de intención de voto ni en los análisis como una de las más opcionadas para ganar las elecciones (6). Gutiérrez ocupó el tercer lugar (7) en las elecciones presidenciales dejando atrás al candidato de la alianza Red Ética y Democrática-- Izquierda Democrática (RED-ID), León Roldós (8), y a la candidata del Partido Social Cristiano (PSC) Cynthia Viteri (9), ambos representantes de dos partidos históricamente fuertes en el país. El triunfo de un miembro de la familia Gutiérrez se repetía en 11 de las 15 provincias en las que había ganado en la primera vuelta del proceso electoral del 2002.
Al día siguiente, los comentarios, los análisis, las conclusiones sobre los resultados de primera vuelta se encargaron, como siempre en nuestro medio, de encontrar la explicación a lo sucedido e incluso de considerar que era obvio que se hubieran dado tales resultados. Pero digámoslo francamente, seguimos sorprendidos.
La política en nuestro país se encuentra permeada por dos realidades distintas que subsisten. Por un lado, hay una visión de la política que se crea desde los medios. Se trata de una "realidad" que se reproduce al resto de la sociedad, y que se alimenta del manejo y orientación de la opinión pública que hacen los medios de comunicación desde sus particulares criterios de información; es una forma de ver la política que encuentra a sus cómplices en los sondeos de opinión pública y a sus detractores o integrados en los líderes de opinión. En este escenario se desenvolvieron las candidaturas de Correa, Noboa, Roldós y Viteri, y a esta forma de ver el país fue a la que le asombró el hecho de que Correa no ganara la primera vuelta y, sobre todo, que los Gutiérrez y el PSP hayan sobrevivido a la revuelta de abril y hayan "regresado" fortalecidos.
En el otro lado hay una relación con la política "no mediatizada", una construcción de lo político que se alimenta también en las instancias familiar, barrial, local y provincial. Gilmar Gutiérrez manejó su campaña electoral por fuera de los medios de comunicación, descartado y disminuido por los líderes de opinión. Gutiérrez se hizo visible más allá de la pantalla de televisión y logró captar votos en una campaña que no tuvo cobertura mediática.
Medios de comunicación y empresas de investigación de opinión pública: dos caras de una misma moneda
Los medios de comunicación y las empresas de investigación de opinión pública cumplieron no sólo papeles protagónicos en el proceso electoral, sino que fueron en gran medida quienes en la primera vuelta colocaron en el imaginario del …