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Resumen: Con la exaltación de la Cruz, las palabras de Jn 12, 32 profetizan el abajamiento y la glorificación de Cristo, cuyo amor así manifestado atrae a todos los hombres. San Josemaría recibe el texto joánico de manera original: es el trabajo del hombre lo que eleva la cruz en el mundo y lleva a la humanidad entera hacia ella. Jn 12, 32 se interpreta también como anuncio del culto cristiano, y particularmente de la Eucaristía. Así, culto y trabajo se encuentran: son obra de Dios, oración, sacrificio y apostolado. En torno a la ofrenda de la vida se perfila una verdadera liturgia del trabajo.
Palabras clave: Redención, Trabajo, Liturgia.
[THE LITURGY OF WORK <
Abstract: The words of Jn 12, 32 prophesy the humiliation and glorification of Christ on the Cross. His lave, manifested in this way, attracts all of mankind. St. Josemaría understands the Johannine text in an original way. He takes it to mean that the Cross is raised up in the world and attracts humankind whenever a Christian performs his ordinary work in a holy way. Jn 12, 32 is also traditionally interpreted in relation to Christian worship, particularly to the Eucharist. In this sense, ordinary work and worship meet: both ate God's work; prayer; sacrifice; apostolate. An authentic <
Keywords: Redemption, Work, Liturgy.
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SUMARIO: 1. JN 12, 32: INTERPRETACIÓN GENERAL Y LECTURA PARTICULAR DE SAN JOSEMARÍA. 1.1. La cruz como polo de atracción y triunfo del amor divino. 1.2. La interpretación de Jn 1Z 32 en una experiencia de San Josemaría. 2. JN 12, 32 COMO PROFECÍA DEL CULTO: ORACIÓN Y EUCARISTÍA. 2.1. Culto y trabajo como obras de Dios. 2.1.1. Cristo no estd aislado, vive en nosotros. 2.2. Tres razones por las cuales el trabajo es oración. 2.2.1. La promesa y la permanencia: Cristo, su oración y nuestro trabajo. 3. EL TRABAJO Y LA EUCARISTÍA, UN SOLO CULTO PARA EL MISMO FIN. 3.1. Creación, trabajo y Eucaristía. 3.2. Trabajo y Eucaristía: permanecer en Dios y amarle. 3.3. Cuatro finalidades comunes al trabajo y al sacrificio eucarístico. 3.3.1. Adoración. 3.3.2. Acción de gracias. 3.3.3. Petición. 3.3.4. Reparación. 3.4. La Eucaristía exige d trabajo. 4. EL CULTO DEL TRABAJO COMO SERVICIO Y APOSTOLADO. 4.1. La dimensión apostólica del trabajo. 5. CONCLUSIÓN.
El Papa Benedicto XVI bendijo el 14 de septiembre de 2005 la estatua de San Josemaría Escrivá de Balaguer instalada en un nicho exterior de la basílica de San Pedro (1). En este acontecimiento se da una coincidencia entre la fecha de la ceremonia, fiesta de la Cruz gloriosa, y el sentido de las palabras de Jesucristo grabadas en la parte inferior de la obra de mármol, sobre un libro que un ángel sostiene abierto: <
La respuesta a esta cuestión será el primer objeto del presente esfuerzo de meditación teológica. A continuación, reflexionando sobre Jn 12, 32, se podrá conectar la noción de trabajo con la de culto. Esto permitirá ilustrar algunos aspectos de la relación entre trabajo y oración, y entre trabajo y Eucaristía, especialmente en el marco de las enseñanzas de San Josemaría, para concluir con una referencia a la proyección apostólica del trabajo.
1. JN 12, 32: INTERPRETACIÓN GENERAL Y LECTURA PARTICULAR DE SAN JOSEMARÍA
1.1. La cruz como polo de atracción y triunfo del amor divino
Después de su entrada triunfal en Jerusalén, Cristo es glorificado por su Padre en una misteriosa teofanía, para asombro de las muchedumbres. Como más tarde en Getsemaní --en un momento de angustia, pero también de intimidad con el Padre, y seguramente de alegría interior (3)--, las dos voluntades del Verbo encarnado convergen en la aceptación de la cruz; la voluntad humana de Jesús se somete a su voluntad divina: <<¿Y qué diré? ¿Padre, líbrame de esta hora?, si para eso vine a esta hora>> (Jn 12, 27). Cristo pronuncia entonces lo que podríamos llamar una revelación: <
La fiesta del 14 de septiembre se llama exactamente in exaltatione Sanctae Crucis, fiesta de la exaltación de la Santa Cruz. La Liturgia de las Horas incluye ese día un pasaje de una homilía de San Andrés de Creta, que retorna la frase de San Juan y describe cómo gracias a la cruz somos llevados a las alturas: por la cruz, Cristo ha vencido la muerte; la cruz, sufrimiento y trofeo, se convierte en gloria y exaltación de Cristo. La Liturgia de la Palabra, en la Misa de esta misma fiesta, hace una referencia a la tipología de la cruz, que se compara al mástil sobre el cual Moisés eleva la serpiente de bronce en el desierto como signo de salvación (cfr. Nm 21, 4-9, interpretado como señal de misericordia por Sab 16, 7 y evocado por Jn 3, 14). Con la lectura del himno de la carta a los Filipenses (2, 6-11), la liturgia proclama además el abajamiento y la exaltación de Cristo, que culminan con la evocación del culto rendido a la gloria de Dios. Por último, con la proclamación del evangelio de Juan, desvela el corazón mismo del misterio de la redención: <
Pero la cruz no es sólo amor: es también el triunfo del amor. ¿Cómo se puede hablar de exaltación de la Santa Cruz? Poco antes de su profecía sobre la atracción de todos los hombres hacia él, Cristo escucha la voz del Padre que alaba la aceptación de la muerte por el Hijo. En respuesta a su abandono filial a la voluntad del Padre, y por tanto al consentimiento acerca de su muerte 0,Padre, líbrame de esta hora ... Si para eso vine a esta hora. ¡Padre, glorifica tu nombre!>>), Jesús escucha la voz del cielo: <
1.2. La interpretación de Jn 12, 32 en una experiencia de San Josemaría
El texto de San Juan abarca dos aspectos significativos de la historia y del carisma del Opus Dei. El 7 de agosto de 1931, Josemaría Escrivá de Balaguer celebraba el sacrificio eucarístico cuando, de repente, durante la elevación de la hostia, justo después de la consagración, se presentaron a su espíritu de manera impetuosa las palabras de Jn 12, 32. La relación de todo cristiano con el evangelio comporta una dimensión íntima y personal. La Palabra de Dios y la vida de Cristo constituyen la clave de toda vida auténticamente cristiana. Sin embargo, en este caso tiene lugar un fenómeno particular, en la forma de lo que se suele denominar locución divina: las palabras de la Escritura martillean el alma de una manera ineluctable, con un sentido evidente y a la vez nuevo. San Josemaría recoge así el episodio en sus Apuntes íntimos. <
Josemaría Escrivá entiende (intelectualmente, sin duda: no se trata de una voz) las palabras de Cristo en la versión de la Vulgata: <
¿Cuál es entonces el horizonte fundacional que se dibuja en la locución de Jn 12, 32? Pedro Rodríguez ha señalado sus grandes líneas (8). Sitúa la perícopa en el contexto evangélico, y completa el cuadro con algunas citas de San Josemaría, para poner de manifiesto finalmente el sentido espiritual que adquirió este versículo en el alma del fundador. En el tiempo de la Iglesia, la redención, realizada por Cristo de una vez para siempre ofreciéndose a sí mismo (<