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En octubre de 2004 se dio el banderazo para dar inicio a la grabación de la telenovela Contra viento y marea, que tuvo como escenarios naturales varias locaciones del estado de Colima. Esta telenovela es producida por Televisa y comenzó a transmitirse en México a partir del mes de abril de 2005 de 20:00 a 21:00 horas por el canal 2. La telenovela salió al aire en medio de una polémica evidenciada por los medios de comunicación locales y nacionales debido al apoyo económico que el Gobierno del estado de Colima le otorgó a Televisa para el rodaje de la telenovela y para producir pequeñas cortinillas con información turística, así como con información para prevenir desastres naturales; éstas últimas se transmiten de manera paralela a la historia del melodrama. De acuerdo a las secretarías de Cultura y de Turismo de Colima, la cantidad que se otorgó a la empresa televisiva fue de casi cinco millones de pesos.1 Aunque para Televisa esta cantidad no representa ni el uno por ciento de los gastos de la producción, para el gobierno colimense sí representa una erogación considerable.
La producción de esta telenovela dentro del contexto colimense, además de ser un acontecimiento significativo, fue una motivación más para dar continuidad al proyecto académico de análisis del melodrama televisivo iniciado desde 1987, por el Programa Cultura del Centro Universitario de Investigaciones Sociales (CUIS), de la Universidad de Colima (Galindo, Jesús 1985; Covarrubias, Karla Y., Bautista, Angélica y Uribe, Ana B., 1994; Covarrubias, Karla Y. y Uribe, Ana B., 2001; González, Jorge A. 1988; Chávez, Méndez, Ma. Guadalupe, y Zermeño Flores Ana I., en González, Jorge A. 1998). Por este motivo, de tradición académica sobre el estudio de las telenovelas, es que pusimos en marcha el proyecto El impacto social y cultural de la telenovela Contra viento y marea en Colima (Covarrubias y Uribe, 2005). Este proyecto fue pensando en dos fases: el análisis de la producción y la recepción de la telenovela. Para la realización de la primera fase, efectuamos una serie amplia y diversa de entrevistas con el equipo de producción de la telenovela durante las grabaciones en el estado de Colima. Este levantamiento de información fue realizado en un contexto etnográfico que nos permitió observar las rutinas de producción de la telenovela. Apoyamos nuestro trabajo de investigación empírica con la participación de un equipo pequeño de estudiantes de las Facultades de Letras y Comunicación y de la de Psicología de la Universidad de Colima. En este estudio tuvimos como objetivo general: analizar las rutinas de producción del melodrama, así como las expectativas laborales y experiencias profesionales de los miembros del equipo. En total produjimos 120 entrevistas a productores, directores de escena, camarógrafos, técnicos, asistentes, actores, personal de utilería e iluminación, fotógrafos, asistentes diversos, así como a personas espectadoras de la producción de la telenovela y "extras". Con relación a la segunda fase referida, realizamos una primera ronda de grupos de discusión con mujeres, jóvenes universitarias y no universitarias, así como con amas de casa. Esta etapa se encuentra en proceso, ya que nos resta llevar a cabo otros grupos de discusión con mujeres y hombres de edades y estratos sociales distintos. En una publicación posterior presentaremos el resultado tanto de estas entrevistas como del análisis de los grupos.
En el mes de agosto de 1999, tuvimos la oportunidad de entrevistar al productor Epigmenio Ibarra, quien impulsó una forma de hacer telenovelas en México donde la estética visual y el lenguaje televisivo, fueron una motivación creativa para el goce de la historia del melodrama producido por el grupo Argos (Covarrubias y Uribe, 1999), empresa que transmitía sus producciones por TV-Azteca. El productor Epigmenio Ibarra y su equipo dio un nuevo giro a la narrativa tradicional del género telenovela: nos permitió degustar el drama de otra manera, aprender de ellas durante la transmisión nocturna; confirmamos, además, como receptoras cautivas y como estudiosas acerca del papel cultural que tiene este género televisivo entre sus públicos.
La idea de publicar entrevistas hechas a productores de telenovelas es, para nosotras, una forma de escuchar desde la propia subjetividad del entrevistado, el hacer televisión y particularmente de su estilo de producirlas, así como su percepción sobre su oficio y el género. La entrevista que presentamos en esta ocasión fue realizada a Nicandro Díaz González, productor ejecutivo de la controvertida telenovela Contra viento y marea, el 28 de diciembre de 2004, a las 20 horas en un restaurante de la ciudad de Colima.
Llevar a cabo esta entrevista nos recordó --una vez más-- que la realidad no está ahí "a la mano" para ser aprehendida. Llegar a conversar con el informante en esa sesión, nos implicó una ardua interlocución en tiempo y espacio en su rutina de producción y, en cierto sentido, también lo fue en el círculo de su vida profesional y personal. "Cazar a nuestra presa" no fue fácil, ya que el ritmo de trabajo de la grabación de cualquier telenovela --y Contra viento y marea no es la excepción--, está marcado por la emergencia y la improvisación sobre todo en locación.
Veamos, la primera vez que acordamos con Nicandro Díaz realizar la entrevista, fue un día de octubre de 2005, cuando se grababan algunas escenas en Manzanillo y sus alrededores; en esta ocasión no pudimos vernos, estaba ocupado. La segunda vez, tampoco nos pudo atender, recién había llegado de la ciudad de México y le esperaba revisar las grabaciones terminadas en ese día. Unas semanas después, quedamos de vernos con el productor en el lobby del Hotel donde se hospedaba junto con el equipo de producción, acordamos la cita a las 22 horas, bajo el supuesto de que podríamos trabajar una vez terminada su rutina, y el informante nunca llegó. El tercer intento, fue un día de noviembre en la ciudad de Colima, en el lobby de otro hotel: quedamos a las 19 horas; llegó tarde a la cita y se disculpó porque no podría atendernos, pues tenía que trasladarse a Manzanillo; en esa situación nos propuso llevar a cabo la entrevista en la unidad móvil donde viajaría. Por supuesto que pensamos que las condiciones de producción de la anhelada entrevista no …