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La evaluacion social e individual en la era de la educacion a distancia en la globalizacion.

Revista Electrónica de Investigación Educativa

| January 01, 2004 | Martel, Angéline | COPYRIGHT 2002 Universidad Autonoma de Baja California. (Hide copyright information)Copyright

Individual and Social Assessment in a Global Distance Education Era

Resumen

En la globalización, tan ampliamente fomentada por la educación a distancia en especial, debemos cuestionarnos acerca de los valores que vivimos en nuestras culturas locales. La evaluación en nuestros cursos puede convertirse también en otro mecanismo de homogenización. Para contrarrestar estas desventajas y poder construir juntos sociedades distintas pero solidarias, propongo un análisis de la evaluación como vehículo ideológico de perpetuación de la distribución o de la construcción de la solidaridad. Esta presentación es teórica, pinta un cuadro ideológico contemporáneo (de solidaridad y competencia), y práctica, dado que muestra cómo estas ideologías funcionan en la evaluación y en la construcción del conocimiento. Desde esta perspectiva, la metodología, la currícula y la evaluación son determinantes al desenmascarar las competencias y enfocar nuestra atención hacia las acciones y los discursos de solidaridad.

Palabras clave: Evaluación, educación a distancia, solidaridad.

Abstract

In the context of a growing globalization, encouraged, namely by distance education, we are asked to question the values that it conveys to local cultures. The evaluation procedures that we plan in our courses can thus become another mechanism of homogenization. In order to counter these disadvantages and to build distinct but interdependent local societies, I propose an analysis of evaluation as an ideological tool for the pereptuation of competition or for the construction of solidarity. This presentation is both theoretical, by painting a picture of contemporary ideologies (those of solidarity and those of competition) and practical, by showing how these ideologies function in evaluation and in the construction of knowledge. From this point of view, methodologies, curricula and evaluation are important steps to uncover competition and focus on actions and speeches of solidarity.

Key words: Assessment, distance education, solidarity.

Introducción

Me produce un gran placer compartir con ustedes estas reflexiones acerca de la evaluación en la educación a distancia. Me encanta hacerlo aquí en Guadalajara, ciudad mexicana de fisonomía internacional, ciudad anfitriona de Québec que a su vez es una ciudad abierta a la cultura internacional, a la globalización, sin olvidar su propia cultura local.

No podríamos encontrar un mejor entorno para evaluar la evaluación que en nuestras sociedades, primordialmente porque la evaluación de la educación tiene sus raíces en nuestros sistemas educativos y, posteriormente, claro, en la educación a distancia.

Mi tema principal parte de la siguiente hipótesis: en una globalización en expansión, favorecida de manera importante por la educación a distancia, debemos cuestionarnos acerca de los valores que vinculamos con las culturas locales. Los contenidos, los valores y los procesos de las evaluaciones que instauramos en nuestros cursos también pueden convertirse en mecanismos de homogeneización. Para detener estas desventajas y construir juntos sociedades distintas pero solidarias y plausibles, propongo un análisis de la evaluación como vehículo ideológico de perpetuación de la competencia de la solidaridad.

1. Valoración histórica de la evaluación: desde la valorización y la vitalidad hasta la desvalorización y la culpa

¿Que es la evaluación? No en el sentido superficial del concepto o en todas sus variantes (evaluación formativa, acumulativa, subjetiva, por objetivos, auto- evaluación, evaluación, negociada, auténtica, normada, individual, colectiva, cuantitativa, cualitativa, de clasificación, de progreso, de éxito, etc.), sino en su sentido más profundo para nuestra vida en sociedades globales y nuestro aprendizaje del conocimiento en un mundo cada vez más universal. Y a distancia, en la formación a distancia, ¿existe algún cambio?

Es al nivel más profundo posible de nuestra vida individual y social que deseo abordar estas dos cuestiones con ustedes, junto con un cuadro de interpretación de preguntas de la historia de los conceptos y de las sociedades. Por lo tanto, como objetivo, evaluaremos el proceso a fin de hacer un largo recorrido; propongo mantenernos centrados en lo fundamental y evitar cualquier discurso mistificador.

La etimología de la palabra evaluación permite regresar al valor del término. Evaluación y evaluar vienen del francés antiguo avaluer (siglo XIII) y de valor, es decir, ser vigoroso, tener valor y recibir un premio. La evaluación, por lo tanto, es un acto de dar un valor o valorizar. En el concepto del francés antiguo existe una dimensión de vida y de actividad que interesa reintegrar a nuestro concepto actual de la evaluación. En este recorrido, evaluar aporta el sentido de tener un valor monetario o vitalidad. Estos son dos criterios, según el valor material (dinero) y el valor vital (la vida), que nos enseña la historia. Además de ilustrar estos valores positivos del concepto de la evaluación, nos muestra un enfoque evaluativo autonomizante, es decir, no controlador.

Algunos siglos más tarde, la evaluación se despoja de estos valores materiales y vitales para apoyarse en su opuesto: la competencia y la culpabilidad por el error. En ¿Quién tuvo algún día esta idea descabellada de inventar las calificaciones en la escuela? este cuento de la evaluación cifrada a disposición de aquéllos que quieren abusar de los demás, Claude Maulini retrata esta historia de la siguiente manera:

 
   Los procedimientos desarrollados por los jesuitas y formalizados 
   en el Ratio studiorum son en su mayor parte del siglo XVI. La 
   primera "distribución de premios" tuvo lugar, por ejemplo, en un 
   colegio en Coimbra (Portugal) en 1558. A finales del siglo XVI, 
   el Colegio de Ginebra otorgaba premios en plata, además de 
   medallas a los estudiantes más meritorios. Pero ¿en qué basaban 
   esas clasificaciones? Al principio el maestro contaba las faltas 
   en las composiciones y ordenaba las copias según méritos. En 
   ocasiones él transmitía los resultados a las familias, 
   acompañados de breves comentarios escritos. El aumento 
   de efectivos en y de pensionados va a llevar consigo la 
   normalización de la correspondencia que se volverá cada vez más 
   lacónica (Maulini, 1996, Classements et bonnes notes, párr. 2). 

En tres siglos, la valorización evidente en el origen de la palabra se transforma en una competencia que se basa en la devaluación y la culpabilidad: los menos errores posibles. El juicio negativo que conlleva la evaluación, y a la vez la competencia y la culpabilidad, instauran una dimensión de control individual y social.

La práctica de la competencia en la devaluación no está muy lejana de nuestra conciencia colectiva. ¿Ha sido usted evaluado por la deducción de los errores? Siempre recordaré mi primer trabajo universitario, en mi primer curso de historia. Recibí un gran 16% y fui la mejor del grupo. El profesor seguramente tomó en cuenta cada pequeño error gramatical, ortográfico, lógico y lo multiplicó por cinco puntos. Vivimos, sin estar concientes de ello, bajo el régimen de la devaluación en relación a normas externas, históricas, lingüísticas, lógicas, sociales, educativas, etcétera.

Además, la dimensión del control ha sido transformada y refinada en la actualidad por conceptos, como evaluación por objetivos y aquélla que guía la acción. Por ejemplo, esta es la definición contenida en el Glossaire de la formation à distance (Glosario de la formación a distancia) (Ministère de l'Economie, des Finances et de l'Industrie, s.f.):

 
   Evaluación de la formación: Acción de apreciar, con la ayuda de 
   criterios previamente definidos, en atención a los objetivos 
   pedagógicos y de formación de una acción formativa. Esta 
   evaluación puede ser realizada en tiempos diferentes, para 
   actores diferentes (estrategias, formativos, empresa, cliente, 
   etc.). Uno puede distinguir, por ejemplo, la evaluación de la 
   satisfacción o la evaluación del contenido de la acción formativa, 
   la evaluación de las adquisiciones y la evaluación de las 
   transferencias eventuales en situaciones de trabajo (AFNOR), 
   (Letra E, párrafo 5). 
 
   Evaluación formativa: Se practica durante el curso del aprendizaje 
   y tiene como objetivo enseñar al estudiante de la manera más 
   completa y precisa posible acerca de la distancia que lo separa 
   del objetivo y las dificultades que puede enfrentar (Letra E, 
   párrafo 6). 
 
   Evaluación sumaria: Se practica al final del periodo de aprendizaje 
   y tiene por finalidad verificar si los objetivos fueron alcanzados 
   por uno u otro estudiante (Letra E, párrafo 7). 

Esta dimensión contemporánea de control, por medio de la evaluación, distingue entre la evaluación formativa (verificación de los objetivos a corto plazo) y la evaluación sumaria (verificación de los objetivos a largo plazo).

La historia de la evaluación nos enseña un movimiento doble: el de la valorización (premio de vitalidad) con la devaluación (error) en la competencia y la autonomía inicial contra un control de raíz. ¿Como se conjuga este doble movimiento en la actualidad? Es una cuestión de trataré de responder en las siguientes secciones de este texto dado que propongo una evaluación del entorno ideológico, educativo y de la educación a distancia; todo basado en un movimiento reflexivo fundamental.

En este texto, me coloco en el meollo de la evaluación como una valorización de valores positivos materiales y vitales. Estos se inscriben en un contexto de formación individual y colectiva, en la elección de estos valores que reemplazan toda una dimensión de control que se instaura en la evaluación tal y como frecuentemente son practicados. Yo anuncio por lo tanto una democratización de la evaluación.

2. Valoración contemporánea de la evaluación: el deseo de evaluar el diario vivir para dirigir la acción

La evaluación es un gran movimiento que realizamos como seres humanos en nuestra vida cotidiana y profesional. Nosotros valoramos o desvalorizamos, según nuestros propios valores, construidos social o individualmente. Y dado que nuestros valores educativos tienen sus raíces en las prácticas sociales, tomemos un momento para examinarnos en nuestra vida diaria.

¿Sobre qué base evalúan hoy en día nuestras sociedades e instituciones educativas, es decir, nos proporcionan un valor, un premio o una vitalidad? ¿qué relación tienen estas evaluaciones con nuestros valores individuales? Como primer análisis, me paseo por mi casa y reflexiono acerca de la evaluación y de la valorización:

* ¿Por qué el agua del baño o de la regadera una vez usada se desecha por el drenaje? Me atrevo a evaluar los deshechos que practican nuestras sociedades occidentales. No es sabio desechar el agua del baño al drenaje. ¿Por qué no reciclar esta agua para cultivar legumbres en el jardín?

* ¿Por qué el agua del lavaplatos debe desaparecer por el drenaje? El agua se ensucia porque le agregamos productos para lavar los platos. ¿Cómo podríamos lavar la vajilla sin ensuciar el agua?

* ¿Por qué todo el mundo recoge las hojas muertas en el otoño y las arroja a los botes de basura o las mete en sacos para elaborar fertilizante? ¿Por qué no desmenuzarlas y colocarlas en el jardín? o ¿por qué perdemos tiempo al elaborar esta materia prima para el jardín?

* La ciudad de …

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