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Resumen
En la génesis del acné participan múltiples factores etiopatogénicos. Afecta la unidad pilosebácea, en el caso del acné vulgar, y a los folículos terminales en el acné inversa. Genera un proceso inflamatorio en la glándula sebácea, con secuelas irreparables para la piel cuando no se realiza un diagnóstico temprano y ni se recurre a la terapia indicada. El aumento anormal de los andrógenos favorece la aparición del acné ya que estimulan la producción de sebo y queratinocitos en el canal folicular, con obstrucción que progresa al proceso inflamatorio del acino glandular. Este aumento conduce a entidades endocrinas que se manifiestan clínicamente por cambios virilizantes secundarios (hirsutismo, seborrea, acné, alopecia, obesidad, entre otros), enmarcando síndromes ginecoendocrinos del tipo androgenización, entre los cuales encontramos SAHA y Hair-an.
Palabras clave: Acné, androgenización, SAHA, síndrome X, síndrome de Hair-an.
Introducción
El propósito de este artículo es llamar la atención a todos los médicos que se enfrentan en su consulta diaria a mujeres de todas las edades con acné, y de esta manera aprender que el acné puede ser la manifestación cutánea de una enfermedad endocrina que exige para su tratamiento un trabajo interdisciplinario.
El acné se presenta de manera preferente en determinadas etapas de la vida en las que existen cambios hormonales importantes. La etapa de la pubertad, con el inicio de la secreción hormonal por parte de las gónadas, constituye uno de los momentos claves para el desarrollo del acné. (1, 2) El acné, salvo en situaciones hormonales especiales no se presenta, ejemplo, ni antes de la adolescencia ni en eunucos. Por otro lado, el acné de inicio tardío en las mujeres se asocia con otras alteraciones clínicas con manifestaciones hormonales, tales como seborrea, caída del cabello, hirsutismo y obesidad. Es importante destacar el papel fundamental de los andrógenos en la unidad pilosebácea los cuales inducen la hipersecreción sebácea y la obstrucción folicular; además, controlan la funcionalidad de la glándula sebácea y el pelo donde existen receptores específicos para los andrógenos y sus metabolitos. (3)
La unidad pilosebácea está bajo el influjo hormonal de los andrógenos, testosterona y en especial de su metabolito reducido, la dehidrotestosterona (DHT). Estas hormonas circulantes estimulan la producción de sebocitos en el folículo pilosebáceo y queratinocitos en el canal folicular de la glándula sebácea, mediado a través de la unión a receptores androgénicos. Recientes estudios confirman que estos receptores están codificados en el cromosoma X y sus efectos están mediados genéticamente. (1, 2)
La glándula sebácea es exquisitamente sensible a pequeñas elevaciones hormonales y éstas dependen de la androgénesis (figura 1).1Los andrógenos se producen en el estroma de los ovarios y en las glándulas suprarrenales, especialmente en la zona reticular a través del metabolismo del colesterol (figura 2); esta producción intraglandular está determinada por el eje hipotálamo-hipofisiario, y corresponde a un 50% de la producción total. (2-4)
[FIGURA 1-2 OMITIR]
Existe también una producción extraglandular a nivel periférico (figura 3), que contribuye al otro 50%, (5) ésta ocurre gracias al metabolismo intracelular de las células blanco hormonal, distribuidas en piel, grasa y músculos. (4) Los mecanismos por los cuales los andrógenos contribuyen a la génesis del acné son dos: el primero, en el que la actividad aumentada del eje hipotálamo-hipofisiario estimula una mayor producción de andrógenos y por ende su llegada a la unidad pilosebácea y que a su vez precipita una hiperplasia glandular; el segundo mecanismo involucra el incremento de la captación tisular androgénica debido a la mayor disponibilidad de la enzima 5-alfa-reductasa y otras isoenzimas, las cuales finalmente transforman la testosterona en un metabolito más potente, que es la dehidrotestosterona (DHT). (6)
[FIGURA 3 OMITIR]
También se considera parte del metabolismo hormonal androgénico el transporte hormonal circulatorio, el cual fluctúa dependiendo del aumento o la depleción en la cantidad de globulina transportadora, la cual actúa como una esponja para la testosterona y la androstenediona circulante, captándolas y liberándolas, según la cantidad circulante de globulina transporadora, para de esta forma controlar la concentración de los andrógenos en el tejido periférico. (2, 6)
Son varios los factores que influyen en la concentración de globulina transportadora, por ejemplo: el mayor nivel de estrógenos y el aumento de la hormona tiroidea, elevan los niveles de globulina transportadora; contrario a lo …