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Discusses how Mexico joins the phenomenon of telecommunication globalization, adopting deregulation in the sector and the merging of different telecommunications segments. Likewise it ponders the challenges faced by Mexican regulatory agencies to foster development in the sector and guarantee equitable regional distribution of the infrastructure and joint business competition, as well as maintaining alive the commitment to achieve nationwide service.
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Ninguna industria en el mundo observa un flujo tan intenso como las telecomunicaciones. Ninguna, a decir de los agentes económicos, tiene un futuro tan promisorio como ellas, aunque en su desarrollo a corto y mediano plazo se vislumbra un cúmulo de incertidumbres.
La que por más de setenta años fuera una industria estable, casi tediosa, que se dedicaba a tender cables de cobre de un lado a otro y a colectar tarifas telefónicas estrictamente reguladas, hoy se caracteriza por ser un negocio complejo y brutalmente competitivo. Actualmente, no es posible predecir cuál tecnología prevalecerá en el futuro cercano para las comunicaciones: si la tecnología inalámbrica, el cable, la fibra óptica o el satélite. En cuanto a regulación, ya se aprecian serios problemas de control de los agentes económicos al interior de los países y se prevé que pronto se extenderán a conflictos de regulaciones supranacionales.
Los escasos monopolios públicos que hoy se conservan, entre ellos los doce europeos, muy probablemente empezarán a reestructurarse en 1998 para dar paso a la competencia, como lo han hecho ya la mayoría de los países. Las empresas estatales que todavía existen en algunos países de América del Sur (Brasil, Ecuador, Colombia, Panamá) están en vías de privatizarse y todo apunta para que hacia el año 2000 la industria estará mundialmente desregulada.
Nos encontramos, pues, ante una industria que seguirá observando fuertes cambios y sobre todo será fuente de disímbolos conflictos que se agudizarán en la próxima década, tales como: la violación a las soberanías nacionales tanto por el uso de tecnologías que rebasan fronteras geográficas (satélites de órbita baja), como por la prevalencia de normas supranacionales; invasión a la privacía de los particulares; intervención electrónica de las actividades de organismos y grupos políticos y sociales; conflictos entre gobiernos con empresas locales y transnacionales, entre otros.
Estos problemas provienen fundamentalmente de la desregulación y liberalización económica que han llevado a que una serie de acciones y decisiones para el sector ya no sean determinadas por las autoridades públicas, sino que sean los agentes económicos quienes impongan de facto sus criterios y reglas. (1)
Hasta antes del inicio de la década de los ochenta, las autoridades nacionales eran los principales, si no es que los únicos, que determinaban las políticas del sector: régimen de competencia y operación de empresas transnacionales, normas de interconexión de redes, reglas para que concurrieran las mismas empresas en distintos mercados del sector (servicio telefónico básico, telefonía celular, televisión por cable, manufacturación de equipo, etcétera), y establecimiento de tarifas. Hoy estas mismas políticas son fuertemente influenciadas cuando no definidas directamente por las empresas, cuyo alcance ya no es sólo nacional sino internacional.
La internacionalización se ha ido consagrando paulatinamente, las características comunes (aunque con variantes) que se han impuesto en países tan disímbolos como China, Nueva Zelanda, Cuba, Canadá y Chile, son: apertura en telefonía básica a las inversiones extranjeras y, separación del papel de regulador y prestador del servicio, (2) la formación de alianzas estratégicas entre empresas de distintos subsectores de las telecomunicaciones (léanse operadoras telefónicas, prestadoras de servicios de televisión por cable, compañías de telefonía celular, televisión restringida, diseñadoras de software, manufactureras de equipo, televisión abierta y empresas de entretenimiento).
La operación de las transnacionales de las telecomunicaciones en mercados por separado está siendo rebasada con estrategias de funcionamiento global. (3) El arma idónea que se ha encontrado para ello son las fusiones, alianzas y acuerdos estratégicos con compañías locales.
Antes de abordar el caso de México, veamos primeramente cómo se vienen tejiendo las estrategias de competencia internacional y concentración de mercados por los más grandes consorcios transnacionales de telecomunicaciones.
Las alianzas de mayor alcance se han …