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"Las piedras son el espÃritu petrificado de los antepasados."
Leenhardt
La piedra es siempre la misma, subsiste y golpea; se percibe por su dureza, por su rudeza, por su poder. Su resistencia, su inercia, sus dimensiones, sus bizarros contornos no son humanos, sino que son indicadores de una presencia deslumbrante, aten-adora y amenazante. En su tamaño y en su dureza, en su forma y en su color, el hombre encuentra una realidad y una fuerza especiales y singulares, las cuales pertenecen a otro mundo, disÃmil del mundo profano del que él forma parte.
Rasgos determinantes
Las hierofanÃas lÃticas son conocidas por sus nexos con la fertilidad, en función directa de su forma: fálica o vaginal (horadada). Por ejemplo, la costumbre del llamado "deslizamiento" es muy conocida: las mujeres, para tener hijos, literalmente se deslizan por una piedra consagrada. Asimismo, la piedra bruta se considera andrógina (coincidentia oppositorum) y es entendido que la androginia constituye la perfección del estado primordial.
Una vez tallada, los principios genéricos y polares se separan. Puede ser entonces cónica o cúbica. La piedra cónica simboliza lo fálico, el elemento masculino, mientras que la piedra cúbica es lo vaginal, el elemento femenino. Ahora bien, al celebrarse un culto sobre una roca, éste no se dirige a ella, sino al dios que la tiene por residencia, temporal o permanentemente. Nótese que, dentro del contexto católico, durante la celebración de la misa, hay una piedra o elemento lÃtico en una cavidad sobre el altar (ara), en la cual se hallan insertadas, generalmente, reliquias de los santos mártires. En Costa Rica, en la Catedral Metropolitana del Arzobispado de San José, traÃdos de Alemania por Monseñor Augusto Thiel, se conservan fragmentos del cráneo de Santa Ãrsula y de las otras vÃrgenes asesinadas hacia el siglo IV d.C.
El menhir es un falo en sà mismo, con una capacidad inherente de evidenciar el poder de la fertilidad masculina. El dolmen se considera como la habitación de los antepasados, que lo fecundan. En consonancia con esto último, las piedras horadadas, por su parte, poseen virtudes fertilizantes o fecundantes, ya sea que se pasen órganos del cuerpo u objetos a través de la abertura. Supónese aquà una regeneración por intermedio del principio telúrico, por la forma especÃfica: la roca horadada es un sÃmbolo vaginal evidente.
Source: HighBeam Research, La petrea hegemonÃa: las hierofanÃas...