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Frente a su producción novelesca y dramática, la poesÃa lÃrica de Valle-Inclán ha sido ampliamente desantendida por la crÃtica. Es cierto que su producción lÃrica no puede competir ni en cantidad ni en calidad con sus novelas o su teatro y es cierto también que no tiene la misma importancia que la de un Daño o la de la siguiente generación del 27. Sin embargo, me parece que vale bien la pena ocuparse seriamente de los poemas del autor gallego. Estoy de acuerdo con Allen W. Phillips para quien "la poesÃa en verso no es en él una actividad marginal sino algo Ãntimamente relacionado con su labor de novelista y dramaturgo" (2), y estoy también de acuerdo con Emilio Gonzalo López para quien "sus creaciones [lÃricas] figuran entre los más originales de la literatura española contemporánea". (3)
Además, la poesÃa de Valle-Inclán muestra la misma evolución que su obra novelesca y dramática. Mientras que Aromas de leyenda y El Pasajero encarnan evidentemente la estética modernista-simbolista del autor, los poemas de la colección La Pipa de kif revelan ya muy claramente la estética expresionista del Valle-Inclán de los esperpentos o de Tirano Banderas. Dentro de esta evolución el primer poema de este último ciclo que le ha dado su tÃtulo tiene una posición de enlace entre las dos fases de la estética valleinclaniana. Con Carmen Barbosa-Torralbo podemos decir que "el primer poema que aparece en La Pipa de kif nos da asà la clave primera de aproximación a este libro; los versos que la constituyen son versos de transición que evocan todavÃa una concepción modernista mientras que apuntan ya a otra visión, una visión de vanguardia". (4) El objetivo de mi contribución es confirmar e ilustrar la validez de esta tesis con un análisis detallado del poema La pipa de kif. Para facilitar al lector la posibilidad de seguir y de verificar mi interpretación, antepongo el texto integral del poema a mis observaciones.
La pipa de kif Mis sentidos tornan a ser infantiles, Tiene el mundo una gracia matinal, Mis sentidos como gayos tamboriles Cantan en la entraña del azul cristal. 5 Con rÃtmicos saltos planos de alegrÃa, Cabalga en el humo de mi pipa Puk, Su risa en la entraña délfica del dÃa Mueve el ritmo órfico de Gluk. 10 Alumbran mi copta conciencia hipostática Las mÃticas luces de un indo avatar, Que muda mi vieja sonrisa socrática En la risa joven del Numen Solar. 15 Divino penacho de la frente triste, En mi pipa el humo da su grito azul, Mi sangre gozosa claridad asiste Si quemo la Verde Yerba de Estambul. 20 Voluta de humo, vágula cimera, Tú eres en mi frente la última ilusión De aquella riente, niña Primavera Que movió la rosa de mi corazón. Niña Primavera, dueña de los linos Celestes, Princesa Corazón de Abril, Peregrina siempre sobre mis caminos Mundanos. Tú eres mi "spirto gentil". 25 ¡Y jamás le nieguen tus cabellos de oro, Jarcias a mi barca, toda de cristal, La barca fragante que guarda el tesoro De aromas y gemas de un cuento oriental! 30 El ritmo del orbe en mi ritmo asumo, Cuando por ti quemo la Pipa de Kif, Y llegas mecida en la onda del humo Azul, que te evoca como un "leit-motif". 35 Tu luz es la esencia del canto que invoca La Aurora vestida de rosado tul, El divino canto que no tiene boca Y el amor provoca con su voz azul. 40 ¡Encendida rosa! ¡Encendido toro! ¡Encendidos números que rimó Platón! ¡Encendidas normas por donde va el coro Del mundo: está el mundo en mi corazón! Si tú me abandonas, gracia del hachic, Me embozo en la capa y apago la luz. Ya puede tentarme la Reina del Chic: No dejo la capa y le hago la ([cruz]). (5)
El tÃtulo del poema La pipa de kif nos ofrece ya la primera clave decisiva de la temática principal de los once cuartetos con los que Ramón del Valle-Inclán encabezó su libro de poemas del mismo nombre. El poema trata de la experiencia de una alucinación artificial en la que el yo poético cruza la frontera de la experiencia de la realidad cotidiana y se funde, en una enriquecedora vivencia casi mÃstica, con el espÃritu universal hasta llegar al éxtasis. El poema es la recreación mediante el lenguaje de esta vivencia. Desde la primera estrofa se hace patente que no se trata de una experiencia racional, sino de una experiencia sensorial que, al mismo tiempo, es sentida como extraordinariamente positiva. Todo ello se ilustra a través de la posición inicial de "mis sentidos" en los versos 1 y 3, asà como por su paralelismo con la infancia y los gayos tamboriles y, al mismo tiempo, por la evocación del delicioso frescor matinal y los azules cristalinos. El humo de la pipa, mencionado por vez primera en la estrofa segunda y el circunloquio del tabaco de pipa como yerba verde turca proporcionan al lector una clara referencia a este estado de alucinación. Con la alusión a Puck, duende que proviene de las leyendas nórdicas y que también aparece como alegre ello en El sueño de una noche de verano de Shakespeare, asà como con la evocación del oráculo de Delfos y la música órfica (no siendo la referencia a Gluck exclusivamente motivada por la rima sino que se remonta a su ópera Orfeo y EurÃdice), Valle-Inclán introduce aspectos nuevos. Logra una atmósfera de encantamiento sobrenatural y lleno de misterio y de mitologÃa antigua que sustenta eficazmente la antirracional experiencia propia de la alucinación. En la tercera estrofa, Ilustración y Racionalismo, representados por la serena y distanciada sonrisa del viejo sabio Sócrates, se contraponen a la experiencia sensorial y mÃstica, simbolizada por la divinidad solar. En esta oposición, ...
Source: HighBeam Research, Del simbolismo al expresionismo. La pipa de kif de Ramón...