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"Escuchar a Valle-Inclán" (1). Dicho marbete podría resumir la finalidad con que se ha ido recuperando paulatinamente la voz oculta del escritor a través de entrevistas y conferencias olvidadas. Las declaraciones del autor no solo exponen ideas acordes o desacordes con el momento histórico y artístico en que se realizan y a que se refieren, sino que preludian y orientan intencionadamente las claves perseguidas por el investigador que puede vincular una declaración al análisis de la obra literaria.
Como proponía Alfonso Reyes (1920:10), antes de escribir sobre los libros de Valle-Inclán, "conviene someterlo a un interrogatorio [...] debe ser oído antes de ser juzgado".
Sin embargo, hay que cuestionar y enfrentar la relación de la voz del autor con el producto literario final del que habla, en tres niveles diferentes. Primero, hay que distinguir entre las voces del autor y el autor que sólo interesa en la manera en que aparece en la creación, es decir, como autor implícito, tal como propone la teoría literaria de Wayne C. Booth (2). En segundo lugar, no hay que identificar tendenciosamente la posición ideológica con la posición estética del escritor y, por tanto y en último lugar, hay que distinguir entre la intelectualidad del autor y la creación del escritor. Es decir, cabría preguntarse en qué medida afecta el intelectual carlista al autor (implícito) de La guerra carlista.
La delimitación de las relaciones entre intelectualidad y creación era algo confusa en el Fin de Siglo y su debate se trasladó al texto mismo, construyéndose dos tendencias opuestas; una, que obviaba la intelectualidad en favor de la autonomía artística y la búsqueda de nuevos lenguajes, y otra, que trasladaba al texto el debate intelectual y crítico: es decir, la disputa entre Modernismo y 98. El Modernismo recogía la tradición simbolista, que relacionaba la belleza con la intrascendencia. Así, Valle partía de un axioma: la mentira poética es más hermosa que la verdad histórica, ejemplificado (3) con la idea de expresar más "sensaciones que ideas" (Valle-Inclán 1987:205n).
Este debate, dentro de la obra literaria, afectó a los géneros y su definición. Así, frente a la novela realista, naturalista, costumbrista o regionalista surgirán el concepto de novela lírica, dialogada o el sincretismo literario, como ha estudiado Dougherty (1997). Incluso, habrá cierta interacción entre los modelos; así, el concepto de novela histórica, el que aquí nos interesa, se verá modificado por el de novela poética o teatral (4).