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Resumen: El presente artÃculo se ocupa detalladamente de la representación de la mujer en la novela Dulce compañÃa (1995) de Laura Restrepo. El análisis permite ver que la palabra "elenita" es la mediación que la escritora utiliza para perpetuar la tradición femenina con figuras radicales.
Descriptores: Dulce compañÃa; Restrepo, Laura; Novela colombiana; Literatura colombiana; Mujer y literatura.
Introducción
La novela Dulce compañÃa (1995), escrita por Laura Restrero tiene una estructura "aparentemente" desequilibrada. En el ámbito de la historia encontramos a una periodista que cuenta en primera persona (1) sus peripecias en un barrio marginal de Bogotá, Galilea; al cual ha llegado para hacer un reportaje de un supuesto ángel que ha aparecido. La comunidad de Galilea está dividida ante este extraordinario y milagroso fenómeno. De un lado, un grupo liderado por mujeres que consideran al ángel una manifestación del amor y la salvación que Dios ha traÃdo hasta sus vidas; por esto su deber es alabarlo, protegerlo y rendirle culto. Por otro lado, se encuentran al padre Benito y sus seguidores que acusan al ángel de "querer suplantar a Jesús". Estos dos bandos estarán en pugna, llegando a momentos de confrontación directa. En medio de estos acontecimientos sobrenaturales y conflictos internos, nuestra protagonista lucha entre la realidad y la fantasÃa, entre su formación racional y la irrupción del misterio, ante el cual finalmente sucumbe en los brazos del ángel y cae perdidamente enamorada, pero se ve imposibilitada de retener a su lado al amado, ya que este debe cumplir una misión; lo único que le queda de su pasión desbordada es una hija.
Pero existen al nivel del relato (2) diecisiete discursos de un ángel, quien se desdobla en siete nombres, los textos llegan hasta nosotros con ecos apocalÃpticos. "Según sople su veleidad de gran creador de mundo e inventor de nombres, hoy me llama Orifiel, mañana Merkabah, ayer Metatrón, o cualquier otro de mis setenta y seis apodos" (52). (3)
Esta predicación cargada de sÃmbolos y con un lenguaje que tenemos que descifrar, nos ayuda a leer e interpretar los signos de los tiempos; el ángel de Galilea es el encargado de pronunciarlos. Los discursos del ángel nos llegan en forma de monólogos, pero no son monológicos porque buscan establecer un puente de comunicación con un destinatario/a, a veces se dirigen directamente a esa mujer que podemos identificar con la periodista. Otras veces, leemos un discurso que quiere llegar a una comunidad la cual se supone tiene una referencia sobre Dios: "soy el ángel Orifiel, Trono de Dios" (51).
En estos discursos encontramos una clave de interpretación de la novela, que espero analizar y desarrollar en este ensayo; para esto escogà el camino de la construcción de la protagonista femenina.