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Resumen: Este artÃculo es un análisis e interpretación del poema Ruego a Nzamé del escritor colombiano Jaime Jaramillo Escobar. Explora el ámbito intertextual del poema para establecer su filiación cultural y el texto precedente al que alude.
Descriptores: PoesÃa colombiana; NadaÃsmo; Escobar, Jaime Jaramillo; x-504; Literatura colombiana; Ruego a Nzamé; Cendrars, Blaise; Cobo Borda.
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Ruego a Nzamé Dame una palabra antigua para ir a Angbala, con mi atado de ideas sobre la cabeza. Quiero echadas a ahogar al agua./ Una palabra que me sirva para volverme negro, quedarme el dÃa entero debajo de una palma, y olvidarme de todo a la orilla del agua. / Dame una palabra antigua para volver a Angbala, la más vieja de todas, la palabra más sabia. Una que sea tan honda como el pez en el agua. / ¡Quiero volver a Angbala!
"Ruego a Nzamé" es el primer poema del primer libro, Los poemas de la ofensa (1968), del escritor Jaime Jaramillo Escobar, publicado bajo el seudónimo de X-504. Esta obra ha sido considerada por la crÃtica colombiana como el libro de poemas más importante del nadaÃsmo. (1) No obstante aparecer como el primer poema de su obra recogida en libro, en él se puede apreciar un cambio frente a la tradición de la poesÃa colombiana caracterizada por un excesivo formalismo, y además una innovación temática propia de la estética del movimiento que tenÃa entre sus premisas la nostalgia vanguardista de cambiar al hombre y transformar la vida.
Aunque el nadaÃsmo pretendió llevar hasta sus últimas consecuencias, y de una vez por todas, una ruptura formal radical con la tradición literaria colombiana, el poema Ruego a Nzamé no produce el efecto de shock (2) que otras obras del movimiento provocaron en su afán por constituirse en un grupo de vanguardia de la literatura colombiana. El poema se caracteriza por una sencillez formal cuidadosa, en la que todavÃa se pueden observar ciertos conceptos útiles para el estudio de la versificación, pero en este caso el poeta encuentra su libertad y seguridad expresiva en el "verso libre". Es un poema poliestrófico suelto, compuesto de tres estrofas, tercetos, y un verso suelto. Es muy breve para la imagen que logra crear y el campo de significación que abre al lector con sus sólo diez versos.
Los versos 5[grados], 8[grados] y 9[grados] son alejandrinos. El 1[grados], el 2[grados] y el 6[grados] son versos de 13 sÃlabas. El 3[grados] es un eneasÃlabo, el 4[grados] un hexadecasÃlabo. El 7[grados] es un pentadecasÃlabo, y el 10[grados] un heptasÃlabo. Se tiene, entonces, que la mayorÃa de los versos son de arte mayor, pero como no hay una uniformidad en la estructura métrica del poema, su cómputo es de importancia subordinada, ya que el dominio del ritmo está más ligado a la pronunciación que a la contabilización silábica. Todos los versos del poema tienen un acento constante sobre la penúltima sÃlaba del respectivo verso, por lo tanto son paroxÃtonos. Esto no tiene nada de extraño, porque, como afirma Quilis (1994, 26): "Los vocablos paroxÃtonos son los más corrientes en español". Lo inusual está en la reiteración del término "Angbala", terminación de los versos 1[grados], 2[grados] y 10[grados], palabra grave extraña para un lector en lengua castellana, que hace referencia a un lugar geográfico en especial.