AccessMyLibrary provides FREE access to over 30 million articles from top publications available through your library.
Create a link to this page
Copy and paste this link tag into your Web page or blog:
Como señala Héctor D. Fernández l'Hoeste, Fernando Vallejo, como autor-narrador, guÃa al lector en un dantesco viaje por MedellÃn en La Virgen de los Sicarios. "Vagando [..] .por sus calles, [...] por este infierno" (Vallejo 23), acompañado de Alexis y Wilmar, sus amantes sicarios, Fernando imagina la ciudad como un infierno. En este viaje, el lector se convierte en testigo de los treinta y cinco asesinatos de Alexis y de los quince de WÃlmar. El MedellÃn imaginado de la novela de Vallejo, cuyo nombre se menciona setenta y dos veces, llega a ser más que un simple escenario de estos crÃmenes y se convierte en el protagonista y la encarnación misma de la violencia.
Para Néstor GarcÃa Canclini, las ciudades son más que un entorno fisico:
Ante todo, debemos pensar en la ciudad a la vez como lugar para habitar y para ser imaginado. Las ciudades se construyen con casas y parques, calles autopistas y señales de tránsito. Pero las ciudades se configuran también con imágenes. Pueden ser las de los planos que las inventan y las ordenan. Pero también imaginan el sentido de la vida urbana las novelas canciones y pelÃculas, los relatos de la prensa, la radio y la televisión. La ciudad se vuelve densa al cargarse con fantasÃas heterogéneas. (109)
Las ciudades no configuran sólo un espacio fisico sino que se construyen desde la perspectiva del observador. El MedellÃn que aparece en La Virgen de los Sicarios es una ficció realizada desde la perspectiva del autor quien se concentra en los aspectos negativos de la ciudad real, eliminando asà todos sus logros sociales y urbanÃsticos. Aunque el estilo autobiográfico de la novela tiene el efecto de que el MedellÃn ficticio se confunda con su modelo, el texto revela que la ciudad de la novela es un ente literario. El viaje de Fernando traza el mapa de un MedellÃn apocalÃptico y monstruoso caracterizado como "un asesino omnipresente de psiquis tenebrosa y de incontables cabezas ..." (46). Este mapa de imágenes violentas que elimina la heterogeneidad de la capital antioqueña constituye una reducción y una simplificación de la complejidad urbana medellinense que convierte la ciudad imaginada por Vallejo en paradigma del fracaso de la modernidad hÃbrida latinoamericana que, según GarcÃa Canclini, "está desintegrándose" (20). GarcÃa Canclini propone que en vez de pensar en la posmodernidad latinoamericana debemos preguntarnos "cómo y por qué la modernidad hébrida alcanzada en los últimos siglos está desintegrándose" (20). Vallejo no responde a estas preguntas sino que crea una ciudad imaginaria que representa la modernidad hÃbrida en decadencia que, al contrario de producir los beneficios que propone, engendra desigualdad, injusticia y violencia.
Propongo en el presente análisis que La Virgen de los Sicarios construye una imagen de MedellÃn que exagera sus defectos y elimina sus virtudes produciendo una caricatura grotesca que representa la desintegración de la modernidad. Este resultado se consigue con la ayuda de dos elementos: (a) un diálogo con la teoria de lo sublime y su expresión literaria, la novela gótica; y (b) la representación de la ciudad coma entorno esencialmente caótico. Sostengo, además, que, seleccionando elementos de la violencia urbana colombiana y de la decadencia de la modernidad hÃbrida latinoamericana, la novela crea un ambiente de terror que, al contraria de la tradición de lo sublime, niega la trascendencia y desemboca en el nihilismo.
La Virgen de los Sicarios transforma a Medellin en una caricatura grotesca, en una ciudad monstruo que se aleja de su modelo en parte por el uso de técnicas afines a la novela gótica inglesa cuyas bases teóricas radican en la estética del terror. El texto del escritor colombiano se inscribe dentro esta estética que se desarrolla a partir de la obra del ultra-conservador Edmund Burke, A Philosophical Enquiry into the Origin of our Ideas of the Sublime and Beautiful (1757). Burke afirma que "whatever is fitted in any sort to excite the ideas of pain, and danger, that is to say, whatever is in any sort terrible, or is conversant about terrible objects, or operates in a manner analogous to terror is a source of the sublime" (39). La estética del terror parte de la idea de que lo terrible mezclado con la belleza es sublime porque sorprende y asombra a la mente con elementos ilegibles que escapan a la razón. Según Burke, lo sublime consiste en una experiencia en la cual el estado cognitivo y emocional normal de la mente es violado por una experiencia abrumadora o traumática que produce un momento de suspensión de las facultades: "The passion caused by the great and sublime [...] is Astonishment; and astonishment is the state of the soul, in which all its motions are suspended, with some degree of horror. In this case the mind is so entirely filled with its object, that it cannot entertain any other, nor by consequence reason on that object which employs it" (Burke 57). A este estado de suspensión le sigue una recuperación inmediata, una vuelta al estado pre-sublime. Este proceso hace que el sujeto se sienta impotente ante algo que lo anonada confirmando asà la posibilidad de la transcendencia: "but whilst we contemplate so was an object, under the arm, as it were, of almighty power, and invested upon every side with omnipresence, we shrink into the minuteness of our own nature, and are, in a manner, annihilated before him" (Burke 68). La teorÃa burkeana se aleja de un marco puramente cristiano para incorporar elementos psicológicos, seculares y estéticos. Emanuel Kant, en su CrÃtica ...