AccessMyLibrary provides FREE access to over 30 million articles from top publications available through your library.
Create a link to this page
Copy and paste this link tag into your Web page or blog:
RESUMEN: Se examina uno de los argumentos principales de Creer, saber, conocer en contra de la inclusión de la noción de verdad en la definición de saber. Se sostiene que el argumento falla, entre otras razones, porque concede al escéptico una premisa falsa acerca de las condiciones de aplicabilidad del verbo "saber".
PALABRAS CLAVE: saber, verdad, Luis Villoro
**********
1. En Creer, saber, conocer se sostiene que saber que p es creer que p y tener razones objetivamente suficientes para ello (1989, p. 175). Una razón es objetivamente suficiente si es concluyente, completa y coherente con independencia de quien la sustente; sin embargo, una razón en particular puede ser objetivamente suficiente en una comunidad epistémica sin serio en otras. De esto se desprende, por ejemplo, que Alfonso X sabÃa que la Tierra está en el centro del Universo, ya que, aunque su creencia era falsa, sus razones eran objetivamente suficientes. Ahora bien, lo normal no es decir que Alfonso X sabÃa que la Tierra ocupa el centro del Universo, sino que creÃa saberlo (Cfr. Moulines 1993). No obstante, Villoro asume el relativismo epistémico como una consecuencia de su teorÃa. En un pasaje de Creer, saber, conocer, él justifica su relativismo con esta disyuntiva dramática: "O no hay saber o todo saber está condicionado socialmente. La historicidad del saber es la única alternativa válida frente al escepticismo" (1989, p. 164).
Villoro no es, sin embargo, un asambleÃsta epistémico. La noción de razón objetivamente suficiente no implica que para que S sepa que p deba haber un consenso en su comunidad. Villoro afirma que puede ser que en una comunidad epistémica no haya más que un sujeto epistémico pertinente para juzgar de la verdad de una determinada creencia (1989, p. 152). Pero si las razones de este único sujeto son, en efecto, objetivamente suficientes, cualquiera que en su comunidad epistémica las comprendiera y aquilatara habrÃa de coincidir con ellas y asà podrÃa generarse un consenso. Hay que tener en claro que Villoro jamás desliga el concepto de objetividad del concepto de verdad. Por tanto, seña un error suponer que él expulsa la noción de verdad de la epistemologÃa. Como hemos visto, una justificación es objetiva si se da en una comunidad epistémica concreta. Pero Villoro afirma que la noción de "verdad" y su correlativa de "realidad" son indispensables para comprender la noción de objetividad y, en particular, para explicar la objetividad de la justificación. La mejor explicación de la coincidencia de juicios en una comunidad epistémica, afirma él, es la existencia real, independiente de los sujetos, de los hechos juzgados. (1989, p. 181). Y es que a pesar de su relativismo epistémico, Villoro no es un realista ortodoxo respecto a las fuentes de la objetividad. Es más, yo dirÃa que este realismo es patente desde el capÃtulo tercero de Creer, saber, conocer, ya que allà define la creencia como un estado de disposición para actuar determinado por un objeto o una situación del mundo, i.e. de un mundo independiente.
Sin embargo, no debemos equivocarnos respecto al divorcio tajante que hace Villoro entre los conceptos de saber y de verdad. Villoro acepta que alguien sepa sin que su creencia sea verdadera. A esto lo llama saber falible. Cuando afirma que la noción de "razón objetivamente suficiente" no puede entenderse sin la noción realista de verdad, no dice que una condición necesaria para que las razones de S para creer que p sean objetivamente suficientes es que p sea verdadera; lo que dice es que la inteligibilidad de la noción de objetividad supone la de verdad, pero no está volviendo a introducir, de una manera indirecta, la verdad en el análisis de la noción de saber. A mà me parece que aunque Villoro no caiga en una contradicción obvia es, por lo menos difÃcil aceptar, por una parte, que no podemos comprender el concepto de objetividad sin el de verdad y, por otra, que se pueden tener razones suficientemente objetivas para creer que p sin que esa p sea verdadera. Esta tensión teórica --por llamarla de algún modo-- fue, me parece, la que motivó la polémica de León Olivé (1984) y Ana Rosa Pérez Ransanz (1993) con Villoro. Lo que ellos proponÃan es que él desligara el concepto realista de verdad del de objetividad, que acabara de expulsarlo de la epistemologÃa.
Yo quisiera, tomando en cuenta esta misma tensión teórica, defender lo contrario: que la Ãntima relación entre los conceptos de ...