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En busca del tiempo perdido.(Reseña de libro)

Revista Latin Trade

| December 01, 2003 | Hernà ¡ ndez Alende, Andrà © s | COPYRIGHT 2003 Freedom Magazines, Inc. This material is published under license from the publisher through the Gale Group, Farmington Hills, Michigan.  All inquiries regarding rights should be directed to the Gale Group. (Hide copyright information)Copyright

Brian Tracy, experto en desarrollo del potencial humano, empieza este libro exponiendo una incómoda realidad: el tiempo no nos alcanza. Nunca disponemos del tiempo suficiente para todo lo que deseamos hacer. En la forma en que las sociedades avanzadas han organizado la actividad laboral y la vida personal, estamos ahogados por el trabajo, las responsabilidades, los proyectos, los trámites burocráticos, incluso por las revistas y los libros que nos hemos propuesto leer y que yacen llenándose de polvo sobre un abarrotado escritorio.

Peor aún: Tracy afirma que jamás nos pondremos al día. Nunca realizaremos todas las tareas que nos hemos fijado, o que otros nos han fijado. Nunca tendremos tiempo para leer todas esas revistas. Del mismo modo, en la jornada laboral, por muchas técnicas de productividad personal que se dominen, d autor afirma que siempre habrá más que hacer y que el tiempo no le va a alcanzar.

Este problema es particularmente grave en Estados Unidos, donde la productividad es más alta que en otros países industrializados sencillamente porque en promedio se trabajan más horas a la semana. De manera que este libro está especialmente dirigido al público estadounidense. Pero eso no quiere decir que sus recetas carezcan de una utilidad universal.

Para Tracy, el secreto radica simplemente en dar prioridad a los deberes realmente importantes y en dejar de hacer algunas tareas de menos peso. Afirma que sólo es posible controlar el tiempo --y por lo tanto la vida-- si se cambia la manera de pensar, de trabajar y de considerar la avalancha diaria de responsabilidades. El autor basa su fórmula en un viejo dicho, según el cual lo primero que uno debe hacer cada mañana es tragarse un sapo. ¿Por qué? Porque uno se quedará entonces con la satisfacción de saber que probablemente eso es lo peor que va a hacer en todo el día.

La moraleja de este dicho del sapo es que hay que emprender cuanto antes las tareas más difíciles y más importantes. Para lograr un alto nivel de rendimiento y productividad, señala el autor, es preciso, ante todo, vencer la tentación de empezar por la actividad más fácil. Debe ser al revés: crear el hábito de acometer la tarea principal cada mañana. Lo primero que hay que hacer es tragarse el sapo.

Curiosamente, Tracy revela que en cierto instante de su juventud, cuando realizó trabajos tan diversos como marinero en un carguero y vendedor a domicilio, descubrió que una ...

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