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Los aspectos centrales de esta conferencia giran alrededor del marco social y jurídico de la producción artística, de la clientela y el mercado del arte y de la función del artista en la sociedad.
En el primer apartado se analiza el marco gremial en que, en términos generales, se llevó a cabo la producción artística en la España del Siglo de Oro: contratos de aprendizaje, exámenes, estructura del taller. Se destaca, además, el intercambio internacional de artistas así como sus desplazamientos por la península.
En un segundo apartado se hace notar que los artistas trabajaban, en casi todos los casos, para un cliente determinado --particular o colectividad--, según un encargo y con un contrato establecido.
Finalmente, se pone de manifiesto cómo los artistas habían llegado a adquirir conciencia de su lugar y papel en la sociedad en que se movían y quizá --problema éste último no resuelto-- de la función ideológica de sus obras.
PALABRAS CLAVE: producción artística, marco gremial, clientela y mercado del arte, función del artista, Siglo de Oro.
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La producción artística de la España del Siglo de Oro puede calificarse de masiva. Fue una inversión esencial de tiempo de trabajo y de caudales y no cabe duda de que movilizó una parte importante de la renta producida por los bienes raíces de la Iglesia, de la nobleza --alta y media--, incluso de la Corte. A la vez, y muy lógicamente, tuvo repercusiones notables en el empleo y en los transportes. Esta producción no solamente destaca en artes mayores (arquitectura, escultura, pintura, música) sino también en artes menores: platería, tejería, cerámica, azulejos, etc ... Merece ser estudiada a fondo por ser simultáneamente un sector económico dinámico y el producto de una sociedad específica y de una estética. Por fin, esta producción tuvo un papel ideológico, porque estuvo al servicio de una visión del mundo, de una política.
1. El marco social y jurídico de la producción artística
Hemos de observar en primer lugar que la producción artística no fue, en términos generales, una empresa individual. Se llevó a cabo en un marco gremial y, con la mayor frecuencia, dentro de un taller: es decir que era una obra colectiva, sea en el caso de la arquitectura, de la producción de retablos, de la escultura de estatuas o imágenes, de la platería, incluso de la pintura. El caso de la música no es muy diferente: basta sustituir la capilla por el taller.
El artista solía vivir dentro de una organización profesional, el gremio, y su trayectoria profesional pasaba por fases sucesivas: aprendiz, oficial y, por fin, maestro. Al acabar el aprendizaje, el joven había de someterse a un examen con pruebas. En caso de ser aprobado ganaba el estatuto de oficial: podía entonces contratarse al servicio de un maestro o abrir su propia tienda o taller.
El contrato de aprendizaje entre un maestro y los padres o tutores del aprendiz, de edad de 10 a 12 o 16 años, tenía una duración variable: 2, 4, hasta 5 ó 6 años. El maestro tenía ciertas obligaciones: garantizar al aprendiz cama, mantenimientos, asistencia en caso de enfermedad y formación profesional, es decir, aprendizaje del oficio, de sus técnicas, etc. En la mayoría de los casos el aprendizaje se pagaba en dinero, aunque al final si el maestro había quedado satisfecho, podía ofrecer al aprendiz una prima. Así, Gregorio Fernández, el gran escultor vallisoletano, otorgó a su aprendiz, Manuel del Rincón, un hermoso vestido de un valor de 12 ducados.
Los contratos ponían énfasis en el respeto que el joven debía al maestro y en la obligación del maestro de revelar todos sus conocimientos al joven. Cuando Pedro de Mena entró en Granada al servicio de Alonso Cano, se comprometió a servirle "como el discípulo y criado más humilde" mientras que Cano prometía premiar este celo no ocultándole nada que pudiera favorecer sus progresos. Pero no hace falta insistir en este aspecto bien conocido: únicamente es preciso recordar que el examen no era una prueba formal. Según el oficio al que se aspiraba, éstas cambiaban. En la pintura había cuatro, entre ellas la técnica del dorador. Para evitar maniobras o corrupción, los …