AccessMyLibrary provides FREE access to millions of articles from top publications available through your library.
Create a link to this page
Copy and paste this link tag into your Web page or blog:
Un primer objetivo del presente trabajo es dar cuenta, en forma más bien resumida, de una de las principales categorías inferenciales estudiadas en la semántica lingüística, el 'entrañamiento'. Considerando la magnitud y complejidad de la tarea, y por cuanto el tema es investigado tanto en el ámbito de la lógica como en el de la lingüística, el estudio enfoca, en lo esencial, el estatus lógico-lingüístico de tal noción. Un segundo objetivo es intentar establecer si el entrañamiento es, en un entorno estrictamente lingüístico-semántico, un tipo de inferencia 'proposicional', como lo propone la "teoría estándar", o un tipo de inferencia 'léxica', como podría proponerse en una aproximación alternativa.
I. INTRODUCCIÓN
En el presente trabajo se intentará, en primer lugar, entregar una cuenta sucinta de uno de los principales tipos de inferencia estudiados en el dominio de la semántica lingüística, el 'entrañamiento', según como ha sido presentado y discutido en los trabajos de algunos de los reconocidos especialistas lingüísticos a los que ha sido posible tener acceso. Esta tarea requiere, por un lado, que se distinga el entrañamiento de las otras categorías de inferencia lingüística tradicionalmente estudiadas como tales, en particular en los ámbitos de la filosofía del lenguaje y de la semántica lingüística; por otro lado, requiere que se evalúe su estatus como inferencia lógica o lingüística. En segundo lugar, considerando el tratamiento ambiguo que parece recibir en la literatura, se intentará discutir si el entrañamiento debería ser considerado como un tipo de inferencia proposicional o léxica, esto es, si acaso su generación involucra ya sea proposiciones --en cuanto éstas constituyen el sentido básico, i.e., el contenido semántico primario, de oraciones interrelacionadas-- o solo lexemas --si se atiende a las relaciones de sentido generadas entre elementos léxicos relacionados.
Tanto la literatura especializada en el tema de las inferencias lingüísticas como aquella introductoria a los estudios de la semántica y de la pragmática de las lenguas naturales coinciden, en gran medida, en presentar las siguientes categorías: el 'entrañamiento' ('entailment', principalmente, entre otras denominaciones en la lingüística anglosajona), la 'presuposición' y la 'implicatura'. Sin embargo, no siempre es posible observar el mismo grado de coincidencia en las distintas aproximaciones como tampoco una clara distinción entre ellas. De hecho, frecuentemente se observa un notorio traslapo en el tratamiento, además de no precisarse, de manera suficiente, si una u otra categoría se origina en el nivel léxico o sintáctico, o si ella es de naturaleza semántica o pragmática, o si corresponde al plano formal del sistema o al de la enunciación lingüística. Esta situación negativa puede, entre otras consecuencias, no solo causar confusión, incluso entre los especialistas, sino también impedir, en alguna medida, el desarrollo de propuestas más precisas sobre cada una de las categorías en cuestión.
2. LAS INFERENCIAS LINGÜISTICAS Y LÓGICAS
Para cumplir uno de los objetivos propuestos, parece necesario iniciar la discusión a partir de la noción general de inferencia lingüística. Al respecto, en su trabajo introductorio a las cuestiones fundamentales tratadas en la semántica y en la pragmática, Hurford y Heasley (1983) la definen como "cualquier conclusión que uno puede razonablemente derivar a partir de una oración o enunciado" (p. 278). Por cuanto su interés básico es explicar la nociones de entrañamiento y de implicatura, los autores contrastan éstas entre sí, explicando que ellas son tipos diferentes de inferencia y agregando que "todos los entrañamientos son inferencias, pero no todas las inferencias son entrañamientos" (p. 278). Naturalmente, un juicio similar es también aplicable a las implicaturas y a las presuposiciones. Curiosamente, estas últimas no son presentadas por estos autores. De este modo, en los ejemplos siguientes:
(1) Un pastelero horneó una torta.
(2) A: ¿Vas a ir a la reunión mañana? B: Tengo que viajar al sur.
(3) A: ¡Juan! Tu señora te está esperando en el auto.
se generan distintas inferencias: mientras (1) 'entraña' "'Alguien preparó algo (de comer)", entre otros entrañamientos, en (2) el interlocutor B 'implica' "No, no voy a ir (a la reunión mañana)", y en (3) cl enunciado de A 'presupone' tanto "Juan es casado" como "Juan y/o su señora tienen un auto". En general, y pese al más bien confuso tratamiento que recibe cada una de estas nociones (como ya se ha planteado), es posible, basándose en los innumerables trabajos sobre el tema, hacer las siguientes observaciones preliminares: en un extremo, el entrañamiento es visualizado como una inferencia lógico-semántica; en el otro, la implicatura es descrita como una inferencia pragmática, mientras que la presuposición es presentada como un tipo de inferencia semántica o pragmática. De todas maneras, debe reconocerse que cada una de estas caracterizaciones necesita ser examinada y fundamentada en forma más precisa, lo que no se intentará en el presente trabajo.
Una discusión de las inferencias lingüísticas también requiere que se las contraste con las 'inferencias lógicamente válidas'. Allwood, Andersson y Dahl (1977) definen éstas como razonamientos tales que las conclusiones (normalmente introducidas por un conector lógico de consecuencia, e.g., luego, por (lo) tanto) se derivan necesariamente a partir de las premisas (las proposiciones que el argumento usa como base). Así, la siguiente estructura, o forma lógica, constituye un razonamiento válido:
(4) Todo A es B. (Donde A, B y C pueden ser conceptos
Todo C es A. cualesquiera)
Luego, todo C es B.
El hecho de que una estructura lógica sea válida implica las dos consecuencias siguientes:
a) Que si las premisas son verdaderas, la conclusión necesariamente también lo es. De este modo, si en (4) se sustituye A por individuos, B por racionales y C por latinos, se obtiene entonces (5):
(5) Todos los individuos son racionales.
Todos los latinos son individuos.
Luego, todos los latinos son racionales.
b) Que si por lo menos una de las premisas es falsa, la conclusión puede ser verdadera o falsa. Ahora, manteniendo, en (6), A como individuos, pero sustituyendo B por fumadores, y si se mantiene C como latinos, se puede elaborar el siguiente razonamiento:
(6) Todos los individuos son fumadores.
Todos los latinos son individuos.
Luego, todos los latinos son fumadores.
Si se asume que la primera premisa es falsa, la conclusión de este razonamiento puede ser verdadera o falsa. Por otra parte, en el caso de las estructuras lógicas no válidas, la conclusión no se deriva necesariamente de las premisas. Esto es, la naturaleza verdadera o falsa de las premisas no influye en la conclusión.
Allwood et al. (1977) señalan que existen dos tipos principales de inferencias: aquellas que son necesariamente válidas y aquellas que son válidas solo con un mayor o menor grado de probabilidad. El estudio de las primeras corresponde a la 'lógica deductiva', mientras que el segundo tipo es estudiado por la 'lógica inductiva'. Los autores ilustran la distinción mediante los siguientes ejemplos:
(7) Si está nevando, hace frío.
Está nevando.
Por lo tanto, hace frío.
(8) Cuando está nevando, normalmente hace frío.
Está nevando.
Por lo tanto, hace frío (probablemente).
El primero es un ejemplo de inferencia deductiva: la conclusión es necesariamente válida. El segundo, en tanto, corresponde a una inferencia inductiva: la conclusión es válida solamente con un cierto grado de probabilidad.
Acerca de las inferencias lógicamente válidas, Palmer (1981) comenta que es frecuente hacer este tipo de conclusiones sin que necesariamente se expliciten las premisas respectivas. Así, se puede concluir, en términos válidos, que Shaquille O'Neal es famoso porque sabemos que es un jugador estrella de la NBA. Las premisas implícitas son Todos …